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07/06

Inversión y resiliencia se convierten en el nuevo eje del capital global

La administradora de activo Robeco, especialista en inversiones sostenibles, alerta que tensiones geopolíticas, crisis climática y cadenas de suministro frágiles están redefiniendo las estrategias de inversión y elevando nuevos riesgos financieros.

La administradora de activos globales, de origen holandés, Robeco,  advirtió que la resiliencia dejó de ser un concepto secundario y pasó a convertirse en un factor central para las decisiones de inversión en 2026.

En un detallado análisis  sobre resiliencia e inversión, la firma sostiene que los portafolios deberán adaptarse a un mundo marcado por tensiones geopolíticas, cadenas de suministro frágiles, eventos climáticos extremos y creciente fragmentación económica.

El reporte utiliza como ejemplo el cierre temporal del Estrecho de Ormuz durante el conflicto con Irán, hecho que interrumpió flujos de petróleo y gas natural licuado, generando volatilidad en los mercados energéticos. Episodios como este, planteó, demuestran que muchas dependencias críticas solo se hacen visibles en momentos de crisis.

Riesgos invisibles que impactan retornos

La firma señala que la resiliencia social, entendida como la capacidad de economías, ecosistemas e instituciones para absorber shocks y seguir funcionando, sigue subvalorada por los inversionistas. Entre los puntos críticos identificados están la concentración tecnológica en pocas compañías y la producción farmacéutica global altamente dependiente de India y China.

Según Robeco una menor resiliencia puede traducirse directamente en riesgos financieros mediante interrupciones logísticas, conflictos militares o desastres naturales. Sostiene que muchas empresas ya comenzaron a modificar sus estrategias operativas tras la pandemia. El modelo centrado exclusivamente en eficiencia y costos bajos estaría dando paso a esquemas con mayor diversificación de proveedores, nearshoring, inventarios estratégicos y producción más cercana a mercados finales.

Este giro, sin embargo, tiene costos: la gestora advierte que una economía más resiliente podría implicar menor crecimiento estructural y presiones inflacionarias más persistentes.

Un informe anterio de MSCI detallaba que la tensión se ha convertido en el pan de cada día en las inversiones globales.

Clima y adaptación también entran en la ecuación

El análisis agrega que la resiliencia tiene una dimensión ambiental clave. Se estima que cerca del 30% del índice MSCI AC World Index enfrenta altos riesgos físicos asociados al calentamiento global en el corto plazo, mientras que en mercados emergentes la exposición subiría al 60% de la capitalización bursátil.

Frente a ello, activos ligados a infraestructura hídrica, modernización de redes eléctricas, logística y energía aparecen como oportunidades crecientes.

Aunque The Conference Board, difundido en Harvard Law School Forum on Corporate Governance advitirtió a comienzos de año que las empresas están volviendo más «material» y estrtaégicas sus inversiones.

Tres rutas para inversionistas

La administradora identifica tres caminos para incorporar resiliencia en carteras:

1. Inversión temática en sectores vinculados a seguridad económica e infraestructura.
2. Reducción de concentración geográfica, especialmente alta exposición a Estados Unidos.
3. Mayor presencia en deuda privada e iniciativas que fortalezcan economías locales.

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