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06/07

De las pozas al DLE: el salto tecnológico que Novandino Litio lleva al SEIA

Novandino Litio, la sociedad entre Codelco y SQM, ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental el proyecto Salar Futuro, iniciativa que busca extender la producción de litio en el Salar de Atacama entre 2031 y 2060 mediante un modelo que incorpora innovación tecnológica, reducción del consumo de recursos naturales y mayores estándares de sostenibilidad.

Novandino Litio, la sociedad que Codelco y SQM formalizaron en diciembre de 2025, acaba de poner sobre la mesa el documento que definirá si Chile sigue siendo protagonista del litio hasta 2060. El ingreso del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de Salar Futuro al SEA no es solo un trámite: es la primera gran prueba de gobernanza de una alianza público privada, que combina peso político y know-how técnico.

La autorización vigente para operar en el Salar de Atacama expira en 2030. Con este proyecto, evaluado en US$ 3.000 millones la apuesta es llegar a producir 470.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente y extender la operación tres décadas más.

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El EIA superaría las 5.000 páginas en su primer borrador y analistas del sector ya califican este proceso como el primer examen estructural de largo plazo para la sociedad Codelco-SQM.

El cambio de fondo que propone Salar Futuro es dejar atrás el esquema basado exclusivamente en pozas de evaporación solar. La compañía plantea un sistema integrado que combina el método tradicional con extracción selectiva y DLE, apuntando a tres objetivos concretos: mayor tasa de recuperación de litio, menores tiempos de procesamiento y, el más sensible de todos, la eliminación progresiva del uso de agua continental en la operación.

En la práctica: Parte de la operación seguirá usando pozas, y en paralelo se incorporan procesos nuevos de extracción selectiva de litio, incluyendo Extracción Directa de Litio (DLE), una tecnología que separa el litio de la salmuera por adsorción, intercambio iónico o membranas, en vez de esperar meses de evaporación al sol.

Los tres objetivos que persigue esa combinación:

Mayor tasa de recuperación de litio: Hoy, con evaporación solar, se pierde litio en el proceso. Las nuevas tecnologías buscan extraer más litio de la misma cantidad de salmuera.

Menores tiempos de procesamiento: La evaporación solar toma meses; el DLE toma horas. Eso acelera la producción.

Eliminación progresiva del uso de agua continental: este es el punto más sensible porque es agua dulce (de ríos, vertientes, napas subterráneas) que hoy se extrae del entorno del salar para el proceso industrial. El proyecto contemplaría reducir esa extracción de forma gradual hasta terminar por completo con el bombeo de agua continental al quinto año de operación.

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A esto se suma el abastecimiento energético preferentemente renovable y la decisión de ubicar la nueva infraestructura fuera de la costra salina.

Salar Futuro incorpora una estrategia permanente de relacionamiento territorial: diálogo temprano, monitoreo ambiental participativo y acceso a información para las comunidades del entorno. Es el componente que, en rigor, no depende de ingeniería sino de sostener confianza en el tiempo, algo que la industria del litio en Chile no siempre ha logrado con las comunidades atacameñas.

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Salar Futuro condensa la tensión central de la transición energética: producir más litio, insumo crítico para la electromovilidad, usando menos recursos naturales.

Carlos Díaz, gerente general de Novandino Litio: «La presentación del Estudio de Impacto Ambiental representa un paso fundamental para Salar Futuro y para la producción de litio en Chile. Este proceso permitirá a las autoridades, las comunidades y la ciudadanía contar con los antecedentes que permitan una evaluación rigurosa de esta iniciativa, que busca demostrar que es posible producir más litio utilizando menos recursos naturales, incorporando tecnologías que hemos desarrollado y validado durante años».

El éxito del proyecto mantendría el liderazgo de Chile frente a Australia y Argentina.

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