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15/01

Seguridad ciudadana como riesgo ESG: cómo afecta la estrategia, operación y sostenibilidad de las empresas en Chile

La inseguridad se ha convertido en una variable crítica de continuidad operativa, productividad y sostenibilidad. Así lo concluyeron más de 50 líderes empresariales convocados por PROhumana en un ciclo de cinco Mesas Redondas que abordaron el impacto y los costos de este flagelo en la viabilidad de los negocios.

La seguridad ciudadana ya no se gestiona únicamente desde la operación ni se observa como un riesgo ajeno al negocio. Hoy, su impacto atraviesa la estrategia, el bienestar de las personas, la continuidad operacional y la toma de decisiones de largo plazo. Ese fue uno de los principales consensos que emergieron del ciclo de cinco Mesas Redondas organizadas por PROhumana durante enero de 2026, instancia que reunió a más de 50 líderes empresariales, representantes gremiales y actores del ecosistema productivo para discutir uno de los desafíos más urgentes que enfrenta el país.

Bajo el título «Seguridad Ciudadana: su impacto y costos en la viabilidad y éxito de los negocios», el espacio de buscó instalar una pregunta de fondo que, según la organización, marcará la agenda empresarial durante este año: esperar el impacto o liderar la respuesta.

Según lo recogido por PROhumana, hoy la seguridad se analiza desde la estrategia del negocio y se incorpora en las matrices de riesgo, en los procesos de planificación y en la toma de decisiones tanto de corto como de largo plazo. Este cambio de enfoque responde a la creciente complejidad del fenómeno, que combina variables territoriales, sociales, económicas y tecnológicas.

Fenómeno dinámico y multifactorial

Uno de los aprendizajes transversales del ciclo fue la constatación de que la inseguridad es un fenómeno dinámico, multifactorial y, en muchos casos, transfronterizo. Esto obliga a las empresas a actualizar permanentemente su diagnóstico del entorno y a ampliar su mirada más allá de los riesgos tradicionales.

En ese contexto, las conversaciones abordaron no solo amenazas físicas o territoriales, sino también el aumento del riesgo en materia de ciberseguridad, un ámbito que hoy se cruza directamente con la continuidad operacional, la protección de datos y la confianza de clientes y colaboradores.

Más allá de los costos directos, la inseguridad fue identificada como un estrés organizacional crítico. De acuerdo con los participantes, su impacto se refleja en el bienestar de los equipos, la confianza interna, el ausentismo laboral y la productividad, con efectos visibles en el clima organizacional y en la sostenibilidad de los negocios.

Por eso es que la seguridad dejó de ser un tema exclusivamente técnico para convertirse en una variable humana, que incide en la gestión del talento, en la cultura organizacional y en la capacidad de las empresas de sostener su operación en contextos de alta incertidumbre.

Estas son las cinco claves que hay que tener en cuenta.

Liderazgos y capacidad de anticipación

Otro de los consensos que emergieron de las Mesas Redondas fue la necesidad de contar con liderazgos proactivos y resilientes, capaces de anticipar escenarios, observar el contexto de manera integral y abrir espacios de diálogo tanto al interior de las organizaciones como con su entorno.

PROhumana destaca que, frente a un escenario de inseguridad persistente, las empresas están llamadas a movilizar soluciones concretas, reforzar su capacidad de adaptación y fortalecer sus procesos de toma de decisiones, incorporando esta variable como parte estructural de su estrategia.

El ciclo también puso énfasis en la importancia de la colaboración entre empresas, comunidades y actores del ecosistema, aunque la responsabilidad pública en materia de seguridad debe seguir siendo exigida y respetada, mientras el mundo empresarial fortalece su capacidad de articulación, cooperación y acción colectiva frente a un problema que trasciende a las organizaciones individuales.