MESA REDONDA
11/05

Seguridad empresarial en Chile: de riesgo operativo a factor que redefine la estrategia del negocio

Un documento elaborado por PROhumana advierte cómo la inseguridad es hoy un riesgo sistémico que impacta decisiones estratégicas, liderazgo y viabilidad de negocios. Su avance está obligando a redefinir prioridades, modelos de gestión y la relación con el entorno. El fenómeno tensiona el propósito corporativo y desafía el liderazgo.

La seguridad empresarial en Chile dejó de ser un tema periférico. Ya no se trata solo de proteger activos o prevenir delitos, sino de enfrentar un fenómeno que está reconfigurando la forma de operar, invertir y proyectar los negocios.

Ese es uno de los principales diagnósticos que emerge de la Mesa Redonda sobre Seguridad Empresarial de PROhumana, un espacio que reunió a 42 líderes de 37 empresas de distintos sectores para analizar cómo la inseguridad se ha instalado como parte estructural del entorno empresarial.

La conclusión es clara: la seguridad ya no acompaña al negocio, lo condiciona.

Un cambio de paradigma

Felipe Harboe, Ex Subsecretario del Interior y Socio de H&Co Abogados; Carlo Garbarini, Gerente Seguridad Arcos Dorados; Mariana Alcérreca, Gerenta Asuntos Corporativos Mutual de Seguridad; y Ramiro Mendoza, Ex Contralor de la República y Consejero PROhumana, fueron los encargados de analizar los principales hallazgos y aportar con diversas miradas, generando, no solo reflexión, sino que aportando con ideas para una incidencia en base a los resultados de la Mesa Redonda.

Soledad Teixidó, Fundadora de PROhumana, destacó que la seguridad empresiarl en Chile atraviesa un punto de inflexión profundo. No se trata de una coyuntura más ni de un ciclo difícil que pasará. «Estamos frente a un escenario que redefine las condiciones básicas de convivencia, confianza y proyección de futuro. La inseguridad dejó de ser un fenómeno periférico para instalarse como parte estructural del entorno en el que vivimos, trabajamos y hacemos empresa. Hoy no acompaña al negocio: lo condiciona». 

Felipe Harboe habló de la relevancia que las empresas comprendan que hoy la seguridad es un costo que se debe considerar como parte de los costos de producción, teniendo que  integrarse en la matriz de riesgo y no considerarlo sólo cuando se produzca una situación puntual, ya es parte del impacto de un proyecto. 

El informe, que fue presentado en las oficinas de Enaex, advierte que el fenómeno de la seguridad empresarial en Chile no puede seguir siendo entendido como un problema aislado o exclusivamente del ámbito público. Hoy, su impacto es transversal y afecta desde la continuidad operacional hasta la cultura organizacional.

Y aunque Ramiro Mendoza valoró la relevancia de la alianza púbico-privada, dijo que debe ser guiada, con marcos de acción claros, para que tengan un efecto de valor y no quede solo en un diagnóstico que luego termina en frustración por la falta de resultados concretos.

«Las empresas deben ser parte de la solución, pero no son las responsables, son las afectadas. La clave está en tener un relacionamiento claro con el mundo público, llegando a acuerdos que les permitan actuar sin que esto se traduzca en desconfianzas e inacción», sentenció.

De costo reactivo a inversión estratégica

Uno de los puntos más relevantes del análisis es que las empresas ya comienzan a incorporar la seguridad como un costo estructural del negocio. No se trata de reaccionar ante eventos puntuales, sino de anticiparse a un fenómeno que impacta decisiones clave como localización, inversión, logística y gestión de personas.

En esa línea, el exsubsecretario del Interior, Felipe Harboe, advierte que la seguridad debe integrarse en la matriz de riesgos de las empresas y considerarse como parte de los costos de producción, dejando de ser un elemento excepcional.

La evidencia recogida en las jornadas de diálogo apunta en la misma dirección: llegar tarde en seguridad no solo incrementa los costos, sino que puede comprometer la continuidad del negocio.

Informe PROhumana constata como la «seguridad» está condicionando las estrategias corporativas

Desafío más allá del delito

Uno de los elementos más disruptivos del informe es que amplía la mirada sobre la inseguridad. No se trata solo de criminalidad, sino de una fractura más profunda del tejido social. Plantea que reducir la inseguridad a un problema delictual es un error estratégico, ya que lo que está en juego es la pérdida de confianza, la erosión de normas compartidas y el debilitamiento de la convivencia social.

Esto tiene implicancias directas para las empresas: el fenómeno impacta no solo en la operación, sino también en la legitimidad, el propósito y la relación con los territorios.

Impacto en las personas y cultura

La seguridad empresarial también aparece como un desafío humano dentro de las organizaciones.

El documento identifica que la inseguridad está afectando la experiencia cotidiana de los trabajadores, generando estrés, desgaste emocional y pérdida de sentido de pertenencia.

En ese contexto, el cuidado de las personas deja de ser un discurso y se convierte en una condición para la sostenibilidad del negocio.

Desde Mutual de Seguridad, Mariana Alcérreca lo resume así: la seguridad no solo debe abordarse desde la sanción, sino desde la prevención y la construcción de una cultura de cuidado. «La seguridad pública debería aproximarse desde la prevención, y no desde la sanción como ocurre generalmente. Ahí las empresas, y en especial la mutualidad, tenemos un rol relevante en promover la importancia de una cultura de prevención y cuidado”. 

Liderar la complejidad

El fenómeno también está transformando el rol del liderazgo.

Según el informe, los líderes empresariales están enfrentando decisiones cada vez más complejas, en escenarios sin precedentes y con altos niveles de incertidumbre.

Lo que implica abandonar modelos tradicionales basados en control y planificación lineal, para avanzar hacia liderazgos capaces de sostener tensiones, gestionar riesgos y tomar decisiones en contextos cambiantes.

Seguridad empresarial exige colaboración

Otro de los hallazgos clave es que la seguridad empresarial no puede abordarse de manera individual. Las experiencias más efectivas están asociadas a enfoques territoriales, donde existe coordinación entre empresas, comunidades y actores públicos.

En esa línea, Carlo Garbarini, de Arcos Dorados, enfatizó en la importancia de comprender el territorio y sus particularidades para diseñar respuestas efectivas.

Destacó que es fundamental que las empresas se vinculen y conozcan su territorio de acción para desde ahí abordar el fenómeno de la inseguridad, con pertinencia e incidencia: Es importante que reflexionemos sobre lo que es la seguridad, lo que entendemos por ella, y cómo impacta en cada territorio y rubro de diferentes formas. Con esa claridad, la acción que se realice tendrá el impacto que se necesita”, señaló.

¿Esperar o actuar?

Más allá de los diagnósticos, el informe plantea una disyuntiva estratégica para las empresas.

«La pregunta ya no es si la inseguridad impactará a las empresas, sino cuándo y cómo», señala Soledad Teixidó, fundadora de PROhumana.

Frente a ese escenario, la decisión es clara: esperar el impacto o liderar la respuesta.

Seguridad empresarial: a tener en cuenta

  • El avance de la inseguridad en Chile está obligando a las empresas a redefinir sus prioridades, sus modelos de gestión y su relación con el entorno.
  • Lejos de ser un problema operativo, se trata de un fenómeno que tensiona el propósito empresarial, desafía el liderazgo y pone en juego la viabilidad de los negocios en el largo plazo.