Diálogos Sostenibles
18/04

 Sello de empresas hídricamente responsables llega a Chile y busca movilizar inversión privada

La iniciativa, impulsada por Aquafondo en Perú, ha levantado US$57 millones y busca fortalecer el rol del sector privado en la seguridad hídrica. “Es un proceso de sensibilización permanente con las empresas para promover un uso adecuado, que es un recurso clave para la generación de valor”, señala su directora ejecutiva Mariella Sánchez en entrevista con ESGHOY.

En un contexto marcado por la crisis hídrica y la creciente presión sobre los recursos naturales, el rol de las empresas en la gestión del agua comienza a tomar mayor protagonismo.

Así quedó de manifiesto en esta edición de Diálogos Sostenibles de ESGHOY, donde Mariela Sánchez, directora ejecutiva de Aquafondo, el Fondo del agua para Lima y Callao, abordó la experiencia de su país  en la promoción de empresas hídricamente responsables y su  aterrizaje en Chile.

La experiencia peruana no es casual. Sánchez explica que los fondos de agua surgen precisamente en territorios donde el riesgo de escasez hídrica es alto. «Es un proceso de sensibilización permanente con las empresas privadas para promover un uso adecuado del agua, que es un recurso clave para la generación de valor», dice la experta.

Desde 2017 Aquafondo articula empresas que avanzan  en gestión hídrica y en 2024 dio un paso más allá con la creación de un sello que reconoce a aquellas compañías que superan las exigencias regulatorias.

El resultado:

  • 39 proyectos reconocidos en dos ediciones.
  • US$ 57 millones movilizados
  • Inversiones enfocadas en eficiencia hídrica y trabajo con comunidades
 Más allá de la industria: un enfoque transversal

Empresas mineras, agrícolas, de servicios y de consumo masivo han sido parte de la iniciativa, bajo un concepto clave: el «water stewardship» o gestión responsable del agua. Esto implica no solo optimizar el uso interno del recurso, sino también generar impacto fuera de la operación, trabajando con comunidades, municipios o sistemas educativos.

«Las empresas no solo reutilizan agua dentro de sus procesos, sino que también invierten en educación, infraestructura y soluciones para su entorno», explica Sánchez. Uno de los resultados más relevantes del modelo ha sido su impacto directo en la disponibilidad de agua.

A través de soluciones basadas en la naturaleza, Aquafondo ha logrado infiltrar 18 millones de metros cúbicos de agua en distintas cuencas en Perú, fortaleciendo su resiliencia frente a la sequía.

El riesgo hídrico como riesgo económico

Uno de los puntos más relevantes, según Sánchez, es que el agua pasó de ser un recurso ambiental a un factor crítico para la continuidad operacional, pues la escasez hídrica no solo afecta la producción, también puede generar desempleo, conflictos sociales y caída en la actividad económica.

«Todos dependemos del agua, directa o indirectamente. La solución pasa por un uso más responsable, eficiente y solidario del recurso», afirma la ejecutiva.

A juicio de Sánchez son tres los elementos fundamentales para avanzar hacia una gestión hídrica sostenible:

  1. Medir la dependencia del agua
  2. Entender que es un recurso limitado
  3. Actuar con una mirada de largo plazo, más allá de la regulación

El modelo aterrizó en Chile, en alianza con ACADES, y contempla distintas categorías, de una a cinco estrellas,  según el nivel de inversión e impacto de los proyectos. Pueden ser iniciativas de bajo costo hasta desarrollos de infraestructura de gran escala.

La premiación se realizará en marzo del próximo año.