entrevista
10/04

“Si la sustentabilidad no se reinventa como un sistema interconectado, va a perder credibilidad”

En conversación con ESGHOY, el abogado de la UC y experto en termas ESG, Rodrigo Córdova, analiza el momento que vive la sustentabilidad a nivel global. Con una visión crítica del exceso de burocracia en los reportes, propone un cambio de enfoque radical: pasar de la lógica del cumplimiento técnico a la construcción de una red interconectada de datos y colaboración efectiva.

Rodrigo Córdova es abogado de la UC y lleva más de 15 años asesorando empresas en temas de sostenibilidad. Es director internacional de ORBE ESG. Y, desde su sitial en Montreal, Canadá, hace una interesante reflexión acerca de lo que está ocurriendo con los reportes corporativos.  ORBE ESG tiene como foco  asistir a las empresas, especialmente a las PYMEs, para que integren la sustentabilidad en sus procesos productivos y modelos de negocios.

El experto plantea un desafío clave: si la sustentabilidad quiere sobrevivir a su propio peso burocrático, debe rediseñarse como red. En tiempos de datos, colaboración y transparencia, sólo una arquitectura conectada y ágil podrá sostener su promesa de transformar el mundo empresarial, sostiene.

“Imagínate que las empresas de telecomunicaciones hubieran salido a vender teléfonos celulares sin haber desplegado previamente una red de torres para hacer posible la comunicación. El fracaso habría sido inevitable. Por muy innovadores que se vieran esos teléfonos, en la práctica habrían sido inútiles. Eso pasa con la sustentabilidad: sin una red que la sostenga, sus propósitos se diluyen. No basta con la intención, se necesita infraestructura para que funcione», señala de entrada.

¿Y esa red hoy no existe?

No como debiera. Uno de los errores más grandes ha sido tratar la sustentabilidad como una colección de esfuerzos individuales o reportes aislados. Pero su lógica es sistémica: solo tiene impacto real cuando se entiende como un conjunto de interacciones coordinadas. Hoy vemos muchas exigencias regulatorias que se enfocan en generar reportes complejos, bajo múltiples estándares, pero no se han preocupado de construir una infraestructura básica de datos que permita que esas exigencias tengan sentido.

¿La sobrecarga regulatoria ha debilitado el propósito de la sustentabilidad?

Lo que ha pasado es que se priorizó el cumplimiento técnico por sobre la utilidad real. En muchas jurisdicciones, incluyendo Chile y Europa, se están revirtiendo o repensando algunas exigencias ESG porque, en la práctica, son costosas, difíciles de aplicar, y poco útiles para la toma de decisiones. No se trata de un retroceso ideológico ni del avance de un movimiento anti-ESG. Es más simple: el modelo actual no está funcionando.

Datos y masificación

¿Cómo debería repensarse  la sustentabilidad?

Como una red interconectada, como un sistema que permita que cada actor aporte y reciba valor. Eso requiere dos cosas fundamentales: infraestructura de datos y masificación.

¿Cómo operaría?

Necesitamos sistemas que permitan generar, transmitir y analizar información ESG de forma confiable. Y eso requiere gobernanza, interoperabilidad, trazabilidad. No podemos seguir dependiendo de hojas de Excel o de reportes PDF. Si no hay una base común de datos ESG, accesible y útil, todo lo demás se vuelve cosmético.

¿Y qué implica la masificación?

Reducir drásticamente los costos de implementación, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas. Hoy muchas PYMEs no tienen cómo acceder al mundo ESG porque el sistema está diseñado para grandes corporaciones con departamentos legales, de compliance, de sostenibilidad. Pero si la sustentabilidad quiere ser relevante, tiene que ser escalable y accesible. No sirve que solo un puñado de empresas cumpla con estándares altísimos si el resto queda fuera.

¿Entonces los reportes actuales son inútiles?

No diría inútiles, pero en muchos casos son ineficientes. Se han convertido en ejercicios burocráticos más que en herramientas de gestión o cambio. Hay mucho esfuerzo invertido en cumplir por cumplir, sin una reflexión profunda sobre para qué se reporta, a quién beneficia esa información, o cómo se utiliza para mejorar procesos.

¿Cuál es la oportunidad para la sustentabilidad en este contexto digital?

Es enorme. Hoy los datos son el motor de la economía. Si logramos que la sustentabilidad se integre de manera nativa a los sistemas de información, no solo aumentará su efectividad, también su valor estratégico. Habrá decisiones más rápidas, cadenas de valor más transparentes, y empresas más competitivas. La sustentabilidad puede ser el catalizador de una transformación empresarial profunda.

No hay margen

¿Estamos a tiempo?

Estamos justo a tiempo. Pero no hay margen para seguir haciendo más de lo mismo. Si la sustentabilidad no se reinventa como un sistema interconectado, va a perder credibilidad. Y si pierde credibilidad, pierde su razón de ser. Así de claro.

¿Cuál sería tu mensaje para reguladores, empresas y equipos ESG?

Paremos un momento. Antes de seguir creando nuevas exigencias, pensemos si tenemos las condiciones para cumplirlas. Fortalezcamos la infraestructura de datos, diseñemos herramientas que sirvan también a las PYMEs, y reconstruyamos la confianza en que la sustentabilidad puede ser un camino de transformación real. Es hora de pasar del cumplimiento al impacto. De adaptarse, o desaparecer.