Diálogos Sostenibles
09/10

Softys: «Idealmente no debiera haber una gerencia de sostenibilidad, sino que estar incluida de manera transversal en el negocio»

El Director Corporativo Legal, de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad para Latam de la filial de CMPC, Cristóbal Somarriva, reconoce que es importante entender que ESG está al servicio del negocio y que el propósito de "ser los mejores" sólo se puede lograr "desde una mirada integral, con la sostenibilidad como un sostén y una base".

Softys, la compañía de consumo masivo que elabora productos tissue, partió en 2020 con su primer plan business enfocado en la sostenibilidad. Ya va en su segunda renovación. Cristóbal Somarriva, Director Corporativo Legal, de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad para Latam, fue el protagonista de este Diálogos Sostenibles, en el que desmenuzó el trazado verde que se propuso la filial de CMPC con presencia global.

«Como filial del grupo iniciamos nuestra carrera un poco más independiente y ya vamos en la segunda renovación de la estrategia de sostenibilidad», cuenta de entrada al explicar que la sostenibilidad «es un pilar esencial del business plan de la compañía (…) Atravieza el quehacer en Softys».

¿Cuáles son los aprendizajes para armar el plan a 2028?

El año 2020 nos trazamos ciertas metas bastante objetivas y bien transversales en la industria a nivel mundial. O sea,  especialmente vinculadas con reducción de uso de agua, no envío de residuos a rellenos sanitarios, disminución de emisión de gases de efecto invernadero. Hemos dado pasos bastante avanzados en la materia. Ya cumplimos la meta de reducción de uso de agua y seguimos adelante en eso. Estamos llegando a niveles de uso de agua muy inferiores a los que teníamos años atrás. Prácticamente todas nuestras plantas están certificadas en basura cero. También hemos reducido los gases de efecto invernadero. En todas las operaciones, desde México hasta Chile, Argentina.

Un sólo estándar

¿Y cuál es la realidad local versus regional?

Diría que varía en cuanto a exigencias legales, normativas. Hay países, como el caso de Chile o Brasil que tienen legislaciones ambientales más exigentes, más elaboradas, si se quiere, y otros que todavía están en tránsito. Pero en esa materia, así como en otras, ocupamos un estándar único. La normativa es un piso mínimo, nos hemos trazado metas que van bastante más allá. Y un buen ejemplo de eso la meta de llegar a que un 2,5% de nuestros colaboradores sean personas en situación de discapacidad. A nivel regional estamos en 2%, pero hay operaciones en las que llegamos incluso a un 5%. También hemos fortalecido la proporción de mujeres en cargos de liderazgo y en la operación en general. Se han dado casos bien emblemáticos, líneas de operación que son 100% trabajadas por mujeres. Estamos derribando varios estigmas de la industria en que dicen que las plantas normalmente, o los operarios, son mayoritariamente hombres. Somos bien orgullosos de tener ya estas líneas que los equipos han autodenominado «líneas rosas», que son 100% manejadas por mujeres.

¿Y qué porcentaje de los trabajadores hoy son mujeres a nivel general en la compañía?

Estamos cercanos al 40% en la operación.Pero hay operaciones, como el caso de Ecuador, en que ya es un poco más del 50%. Y creciendo. Hay una intencionalidad de ir creciendo en ese sentido, porque  vemos que tiene un fundamento. Es super importante que todas estas metas, tanto las ambientales, como las vinculadas a  personas, no sean metas porque sí.  Vemos que el tener equipos diversos, y especialmente  que sean un fiel reflejo de la sociedad, nos hace obtener mejores resultados.

No se trata de meras definiciones programáticas, teóricas, que alguien se le ocurra en un escritorio, se trata de acercarnos a ser reflejo de la sociedad en que vivimos, las familias con las que nosotros compartimos día a día. Eso al final nos hace ser mejores como empresa.

¿Hay un decálogo o un plan, una fórmula Softys, para tratar los temas ESG?

Más que un decálogo, es nuestra estrategia de sostenibilidad. Está escrita, bien definida y co-construida. Las metas se conversan transversalmente con las distintas áreas y el foco es que seamos mejores en lo que hacemos.
Ser más eficientes
¿Realizan mediciones respecto al impacto de la estrategia de sostenibilidad en el negocio?
Por cierto que sí. Todas estas metas, de reducción de uso de agua, de envío de residuos a rellenos sanitarios, por ejemplo, van acompañadas de una otra serie objetivos operativos que apuntan a ser más eficientes.
Hay un factor súper importante de innovación, que hace más enriquecedor el proceso. Por ejemplo, con los residuos de las operaciones se están haciendo ladrillos para construcción, compost, arena para gatos, cosas bien diversas. A final también, se puede generar importante valor compartido para la organización.
Tenemos mediciones de experiencia laboral bien exigentes comparadas con un benchmark regional que ha ido mejorando sostenidamente en el último tiempo. No me cabe duda que el aumento en las metas que nos hemos trazado en temas de sostenibilidad, van generando un efecto super importante en el clima de trabajo y de interés.

Hay toda una discusión respecto a auditar la sostenibilidad de las empresas. La legislación no lo exige, ni en Chile ni en otras jurisdicciones, pero la OCDE. ¿Cómo lo ven en Softys?

Todos nuestros rendimientos en temas de sostenibilidad los divulgamos de acuerdo a criterios GRI. Hay una exigencia bien específica en cuanto a los datos y claramente lo que no se puede medir al final, no puede llegar a tener ningún impacto y somos bien celosos y bien rigurosos en medir esos datos.

Y eso se conecta directamente con el greenwashing, una amenaza que da vuelta. ¿Cómo  se cuidan de ese fenómeno?

Vemos con cierta preocupación esos fenómenos y  diría que, al menos en lo que respecta a Softys, damos un valor muy importante al tema del propósito. La sostenibilidad es una cuestión bastante transversal, las metas se van construyendo y trabajando con los equipos. Siempre decimos acá, idealmente, en algún momento, no debiera haber una gerencia de sostenibilidad. Esto debiera estar, de manera transversal, incluido en el negocio naturalmente, sin que hubiera como una declaración ni alguien que estuviera enfocado en esto, sino que cada área lo tenga totalmente internalizado. Y eso solamente se logra con una mirada de propósito, por qué hacemos las cosas.

Es súper importante entender que esto está al servicio del negocio, porque todas estas metas, que nos trazamos, apuntan a que seamos mejores, los mejores, que es donde apuntamos, que es donde estamos ahora y donde queremos estar cada vez más consolidados. Eso solamente se puede lograr desde una mirada integral del negocio, que tenga la sostenibilidad como un sostén y como una base.

Entendiendo la sostenibilidad como un apalancador y un impulsor del negocio, todos estos fantasmas de greenwashing evidentemente terminan desapareciendo por sí solos.
Hablamos de la E y la S, ¿qué ocurre con  G al interior de Softys? ¿Cuán importante es la gobernanza para que todo esto fluya?
Los temas de gobernanza son constantes a nivel de  comité ejecutivo. Cualquier reunión que hacemos de análisis de la marcha de la compañía, parte con indicadores de seguridad y medio ambiente. Es una especie de declaración de principios. Antes de analizar cualquier resultado, vemos cómo está la seguridad de las personas y el respeto y cuidado del entorno.

¿Cuál es el gran desafío de Softys en términos de sostenibilidad para los próximos años?

Cumplir las metas, que para eso están, y ojalá sobrepasarlas. Y después estar cada vez más conectados con la sociedad porque, refleja al consumidor final, que es donde terminan nuestros productos y que son el foco de todo lo que hacemos en el día a día.

¿Las metas son al 2030, 2050?

Tenemos etapas. Algunas el próximo año. Otras al 2028 y 2030.