Soledad Teixidó abre «Editorial ESGHOY, mirada PROhumana” con una invitación a repensar el ESG desde la complejidad empresarial
La presidenta ejecutiva de la ONG inauguró la serie de video columnas mensuales que buscarán reflejar la mirada del mundo empresarial chileno sobre la sostenibilidad. A su juicio, la estandarización, pensada para ordenar, ha generando tensiones en la toma de decisiones y dificultando una mirada de largo plazo.
La sostenibilidad en el mundo empresarial enfrenta hoy una paradoja. Mientras los criterios ESG se consolidan como un estándar esperado, su implementación práctica sigue generando confusión, tensiones y, en algunos casos, resultados limitados.
Este fue el punto de partida de la primera video-columna de «Editorial ESGHOY, Mirada PROhumana», el nuevo espacio editorial impulsado por ESGHOY junto a PROhumana, que durante los próximos meses se convertirá en un espejo para entender lo que piensa el mundo empresarial acerca de la sostenibilidad, en todas sus aristas.
La presidenta ejecutiva de PROhumana, Soledad Teixidó, inició el ciclo con una pregunta base ¿cuál es hoy el rol de la empresa?. La reflexión surge tanto desde la evidencia de estudios recientes como desde las crecientes demandas sociales hacia el sector privado.
Desde esa mirada, propone entender a la empresa no como una estructura estática, sino como un sistema vivo. Una organización compleja, dinámica, que interactúa constantemente con su entorno y que no puede ser reducida a métricas aisladas o indicadores fragmentados.
Es precisamente ahí donde identifica uno de los principales problemas del ESG actual. Si bien estos criterios surgieron como una herramienta para capturar esa complejidad, en el proceso de estandarización, necesario para medir, comparar y reportar, se habría producido una simplificación excesiva.
Esa simplificación, advierte, ha terminado encapsulando el concepto de sostenibilidad, alejándolo de su propósito original. En lugar de ayudar a comprender mejor la empresa, en algunos casos ha contribuido a rigidizar su interpretación.
Según Teixidó, los ejecutivos hoy enfrentan una tensión constante entre distintos marcos de decisión: por un lado, un modelo tradicional centrado en resultados financieros; por otro, la incorporación de criterios ESG que muchas veces no logran integrarse de manera coherente.
Lo que se ve amplificado por factores como la falta de conocimiento o la persistencia de una lógica donde la rentabilidad sigue siendo el eje dominante. El resultado es una dificultad para avanzar hacia una comprensión más sistémica de lo que implica hacer empresa en la actualidad.
La reflexión apunta a un desafío mayor: repensar el negocio desde la complejidad. Esto implica no solo incorporar nuevas variables, sino cambiar la forma en que se entienden las organizaciones, sus impactos y su rol en la sociedad.
La mirada de largo plazo aparece como un elemento central. Pensar la empresa a 10 o 20 años exige integrar dimensiones como innovación, liderazgo, cultura organizacional y compromiso de las personas, aspectos que no siempre quedan reflejados en los marcos tradicionales de ESG.
A esto se suma un entorno cada vez más incierto, marcado por fenómenos como la inteligencia artificial o los riesgos geopolíticos. Frente a ese escenario, Teixidó advierte una posible ausencia de liderazgos capaces de interpretar y guiar esa complejidad.
El llamado final apunta a avanzar hacia un ESG que genere valor real, no solo en términos de cumplimiento, sino en la construcción de empresas que aporten al desarrollo de la sociedad. Esto requiere procesos más profundos de reflexión y una capacidad de integrar los estándares en una lógica estratégica y no meramente operativa.
La primera entrega de «Editorial ESGHOY, Mirada PROhumana», plantea un diagnóstico claro: el desafío de la sostenibilidad no es su adopción, sino su comprensión. En un entorno cada vez más complejo, el foco se desplaza desde qué medir a cómo pensar la empresa. Y en ese cambio, el rol del liderazgo será determinante.