Diálogos Sostenibles
07/01

Pablo Vidal: «ESG no retrocede, madura. Este será un año de ajustes, no de renuncias»

El gerente general de Sustenta+ fue el protagonista del primer Diálogo Sostenible de ESGHOY en 2026. En conversación con la multiplataforma, analizó el cierre de 2025, el momento de madurez del ESG, los riesgos regulatorios que se avecinan, el rol de la gobernanza y los nuevos focos que marcarán la agenda empresarial este año.

¿Cómo cerramos el 2025 en términos de sostenibilidad?

Como un año bien interesante. Donde la sostenibilidad corporativa cambia de estado.

Pablo Vidal, gerente general de Sustenta+, fue el protagonista del primer Diálogos Sostenibles de 2026, y para desafiar lo que viene, analiza lo que ya pasó: 2025 fue un año en que pasamos de una especie de adolescencia desenfrenada a una especie de madurez un poquito más adulta. Mucha presión, mucho cuestionamiento durante el 2025, pero eso no significa un deterioro, sino más bien una madurez».

También lo pone de este modo:  «Cómo vamos tomando el pulso a esta nueva visión de negocios que permite que las compañías sean más competitivas, sean más exitosas, pero no con grandes eslóganes, sino con pega bien hecha, contundente y constante en el tiempo.

 

¿Y qué tan  homogéneo es este avance?

Diría que la madurez no tiene tanto que ver con el tamaño de las empresas, sino más bien con el tiempo de adopción de estas prácticas. Vivimos los últimos cinco años como una especie de efervescencia, un boom del ESG, donde muchas compañías grandes, medianas y pequeñas adoptaron esto porque parecía la gran moda. Y el 2025 fue un año donde se instalaron ciertos cuestionamientos, a mi parecer algunos bien fundados, respecto de qué es lo primero: la competitividad o el ESG.

Siempre he creído que el ESG, la sostenibilidad corporativa, es una herramienta para la competitividad. Por lo tanto, aquellas empresas que no tenían claro ese orden se vieron de alguna manera auto juzgadas ‘¿para qué estamos haciendo esto?`. Ahí se denotó esta madurez. No tiene tanto que ver con tamaño de compañía, sino con cómo y por qué razones adopto esta nueva visión de negocio.

Discurso versus acción

¿Qué señales concretas ves en las empresas que realmente integraron el tema y dónde sigue estando el principal divorcio entre discurso y gestión?

Uno de los desafíos fue más bien discursivo y comunicacional. Por primera vez veo ejecutivos dicen: “Este tema me interesa, pero tengo dudas si es el momento de comunicarlo o más bien de ponerlo en acción”. Esa reflexión me parece de un nivel de madurez sorprendente. Habla de una preocupación genuina: la sostenibilidad crea valor, pero no porque cree valor tengo que salir a comunicarlo a los cuatro vientos.

¿Fue el backlash en Estados Unidos lo que provocó este asentamiento?

Diría que fue bien colectivo y global. Tiene que ver con una calibración regulatoria. Es interesante lo que pasó en Europa con la ley Omnibus, donde se revisa si tanta carga sostenible hace más o menos competitivas a las empresas.

Eso no viene solo del efecto político americano. Tiene que ver con competitividad. Los negocios, ¿cuál es su leitmotiv? Y cómo la sostenibilidad ayuda o entorpece alcanzar esos objetivos.

S1, S2 y carga regulatoria en Chile

Este año empieza una regulación importante para Chile, los riesgos financieros S1 y S2. ¿Qué tan complicadas ves a las empresas?

Creo que vamos a vivir una carga regulatoria más fuerte, pero también me pregunto si el regulador chileno entrará en el mismo loop de revisión que Europa y Estados Unidos. Podrían haber sorpresas. No soy brujo, pero sería prudente que el regulador mire los ajustes europeos y del IFRS, buscando cumplir el objetivo sin tanta burocracia. Las grandes empresas que ya venían con la lógica de la norma 461 y la actualización 519 no deberían tener una transición traumática.

La gobernanza siempre ha sido clave. ¿Cómo ves hoy a los directorios?

Creo que uno de los efectos positivos del boom regulatorio es que se fortaleció la capacidad de los directorios para incorporar talento alineado con los objetivos estratégicos. Hoy vemos expertise en sostenibilidad, en IA, en tecnología. Directorios más dinámicos, donde se prioriza atraer talento por sobre el amiguismo. Eso es una señal de madurez difícil de revertir.

Naturaleza, IA y nuevos focos 2026

¿Cuáles son los principales riesgos que las empresas siguen subestimando?

La naturaleza va a tomar un rol más significativo. No reemplaza al cambio climático, pero se integra como un binomio naturaleza–clima. Capital natural, nature positive, conservación: eso se va a tomar la agenda. El IFRS ya anunció que los temas de naturaleza entrarán en la S2. Y la IA va a marcar la transparencia corporativa. Hoy nos preguntamos: ¿la información es para stakeholders o para robots? ¿Cómo se escribe un reporte que será leído por inteligencia artificial? Eso cambia todo, incluso la relación con la ciudadanía.

¿Comunidades y territorio, cómo vislumbran la relación con las empresas para este 2026?

No va a perder fuerza. Es un stakeholder reconocido. Pero probablemente veremos un equilibrio nuevo: diálogo con reglas más claras y procesos más breves, especialmente considerando la agenda de permisología en Chile.

Para cerrar, resumen, ¿cuál debe ser el foco 2026?

Regulación, cambios globales, naturaleza, IA como herramienta, si no te subiste en 2025, ya estás atrasado, y diálogo social con marcos más claros. El ESG sigue vivo, pero más maduro.

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