Diálogos Sostenibles
05/06

Statkraft Chile: «Cuando se junta la percepción ciudadana con la ciencia, estamos disponibles a generar modificaciones a los proyectos»

El gerente de Asuntos Corporativos y Sociales de la compañía, Santiago Vicuña, revela el alcance del modelo de inversión social que están desarrollando y detalla los cuatro ejes en que centran su relación con las comunidades donde están presentes: adaptación al cambio climático, energías renovables, capacitación y cultura y patrimonio.

Statkraft, la empresa de generación limpia, propiedad del estado noruego, que es hoy el mayor generador de energía renovable de Europa, aterrizó en Chile en 2014, marcando pauta en la transición energética del país. En este Diálogos Sostenibles, Santiago Vicuña, gerente de Asuntos Corporativos y Sociales de Statkraft Chile, desmenuza el estilo de trabajo que han instalado en los distintos territorios donde operan.
«Uno de los desafíos quizás más grandes y complejos,  para todos aquellos que están metidos en los temas de asuntos públicos o gestión social, es cómo hacer una inversión social con la que todas las partes se sientan cómodas», precisa Vicuña y reconoce que hoy el sector está llegando a territorios que no estaban acostumbrados a grandes inversiones y donde, muchas veces, no existe buena cobertura del Estado, lo que los convoca a un gran reto.
Statkraft tiene un estilo de hacer las cosas, que hasta tiene nombre propio, Statkraft Way, ¿de qué se trata exactamente?
Es nuestra manera, nuestro sello distintivo de cómo hacemos las cosas.  Y no tiene que ver solamente con las reglas de compliance o la forma en que nos relacionamos con las distintas autoridades, o la «ley de los cuatro ojos», que no podemos juntarnos con nadie externo, sin que al menos hayan dos funcionarios de Statkraft presentes, sino que con un modelo operativo de cómo funcionamos, de cómo efectivamente avanzamos desde etapas muy tempranas en los proyectos y cómo damos garantías a un corporativo que tiene altos estándares en distintas materias.
Y en este mismo contexto crearon un modelo propio de inversión social, ¿qué aspectos considera?
Voy a partir un poquitito antes. Como compañía tenemos un desafío extremadamente bonito, por decirlo así, nos obligamos, de alguna manera, por estas mismas reglas, a buscar modelos que nos ayuden no solo a tener participación ciudadana temprana o inversión social consentido, sino a que nos sintamos cómodos. 
Lo que hemos ido aprendiendo con el tiempo es que si estos procesos no tienen un encuadre, un marco en el cual moverse, terminan siendo muy frustrantes. Cuando invitas a muchas de estas comunidades a hacer un diagnóstico acerca de qué es lo que realmente se requiere, o qué es lo que corresponde desarrollar como inversión social en un territorio, lo más probable es que te encuentres con un listado de demandas muy importante.  Y la empresa no puede hacerse cargo de todo, porque no quiere reemplazar al Estado o porque presupuestariamente no calza o está fuera de su scope. Por eso lo que hemos hecho, y estamos implementando, es un proceso bien acusioso, en base a un benchmark, respecto a qué es lo que están pidiendo las comunidades, dónde el Estado se siente cómodo con una interacción público-privada  y qué es lo que con nuestra Statkraft Way, como compañía, nos sentimos cómodos.
Y explica:
Tomamos una definición de cambiar un poco el foco y no ir a preguntar abiertamente qué es lo que quieren las comunidades, sino que primero explicar bien, en una participación temprana, de qué se trata el proyecto, cuáles son sus impactos reales, y cómo podemos mitigarlos. Y en ese contexto decidimos invertir solo en cuatro ejes, donde encontramos que está nuestro core, vinculado las energías renovables y las comunidades. Adaptación para el cambio climático, energías renovables y cultura indígena y patrimonio.

A la vanguardia
¿Y esta es una mirada que viene desde Noruega y que de alguna forma se chileniza? 
No, ¿sabes qué? Hoy  dentro de la compañía estamos un poquito a la vanguardia. Tenemos una expectativa muy alta. Esta política la sacamos hace un par de meses, obviamente, con la aprobación del corporativo, como corresponde, pero también ocurrían estas mismas preguntas.  ¿Qué podemos hacer y qué no?  Como compañía no podemos generar una relación transaccional, aportes en dinero directo o fondos concursables o proyectos que vayan más bien en la lógica individual, sino que deben ser colectivos, que tengan un fin comunitario o acordados, al menos con el resto de la comunidad.

El Statkraft Way nos pone un desafío de creatividad, hay cosas que no podemos hacer y ahí dijimos veamos con qué nos sentimos cómodos. Cuando decimos energías renovables y comunidades, claramente es donde está el core, donde está nuestra expertise. Por ejemplo, una planta fotovoltaica para alimentar una APR (Agua Potable Rural) y reducir el gasto en energía que favorezca a la comunidad, nos vincula con lo que somos expertos y efectivamente le damos una oportunidad a ese servicio público.

Mencionaste a la pasada la participación temprana, que en el fondo parece algo como obvio, pero no lo es, ¿Cuál es la experiencia de la compañía en estos procesos?

La pregunta es cómo hacer participación temprana en un clima de desconfianza. Este es un diagnóstico bien mío, pero tiene que ver con la crisis de participación. Durante los `80 y `90 no se preguntaba nada; después tuvimos un boom en que todo el mundo podía participar y ahora no necesariamente lo ven como un derecho, sino como una obligación, y en algunos casos no tiene tanto sentido. Además está la desconfianza ¿participar para qué? si ya está todo definido. Y no es solamente con el mundo privado, también con el Estado. No partimos con el objetivo de que exista una modificación del proyecto, sino que hemos dispuesto una regla, quizás no es el mejor nombre o no se me ocurre otro en este minuto, que es «el que la sabe cante».

Como empresa vamos con un equipo multidisciplinario a explicar cada uno de los elementos del proyecto, ojalá de la manera más sencilla posible. Nos aseguramos que nuestras contrapartes estén preparadas y tengan la información. No solamente de cómo funciona nuestra tecnología, sino que aspectos centrales, que son los que muchas veces impactan directamente a las comunidades tradicionales, como  la arqueología, flora, fauna, etc…

Tomamos una definición que es cuando se junta la percepción ciudadana con la ciencia, estamos disponibles a generar modificaciones. ¿A qué me refiero?  Buscar, a través de la ciencia, si las percepciones de la gente son reales. En un proyecto solar en el norte, hubo un hallazgo de una huella, que no se veía a primera vista y que tenía un valor patrimonial para esas comunidades. Técnicamente significaba casi un 18% de la capacidad instalada de ese proyecto, pero tuvimos que dejarlo afuera, y no es que seamos más buenos o menos buenos, sino que aquí, para toda lógica, dijimos: ¿existe una percepción de afectación? ¿existe un objeto de valoración que es considerado por las comunidades? Y la ciencia nos dijo, sí, ahí existe, tiene un valor patrimonial.

Cuando se junta la percepción y la ciencia, es mucho más fácil  justificar, obviamente, en la medida que sean rentables todavía los proyectos. Se trata de materializar temas que son tan sensibles, que tienen que ver muchas veces con derechos humanos y que cuesta ponerles cara o darles materialidad. Lo hicimos de una muy buena manera, muy bien justificada y de una forma distinta de hacer las cosas.

¿Qué tan clave ha sido la gobernanza de la compañía para poder liderar estos temas de sustentabilidad?

Es súper importante. Tiene que venir desde ahí. Si vas a cambiar finalmente o vas a dejar fuera el 18% de la generación de un proyecto, la gobernanza de la compañía tiene que tener muy clara esta forma distinta de hacer las cosas. La empresa tiene esta capacidad y apertura de abrirse a este tipo de soluciones, que bien justificadas son bien recibidas.

También creo que como Statkraft Chile tenemos una posición bien privilegiada, al tener a María Teresa González como CEO de la compañía , que viene del mundo social y ambiental, lo que obviamente nos entrega un respaldo gigantesco. Y nos permite, muchas veces, explicar de muy buena manera, no solamente desde el área de asuntos públicos, gestión social o ambiental, estos desafíos, sino que en función del respeto a estándares internacionales y de la propia empresa.

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