Diálogos Sostenibles
24/01

Subsecretario de DD.HH.: «Si Chile avanza en la dirección correcta, le va a dar tranquilidad a cualquier inversión de largo plazo»

En entrevista con ESGHOY, Xavier Altamirano, sostiene que sólo cuatro países tienen legislación de debida diligencia para trabajadores y si el país norma "podríamos estar en un club muy reducido de personas que están anticipando necesidades societales y de mercado. Adaptándonos a tiempo". El proyecto podría salir el segundo semestre.

El subsecretario de Derechos Humanos, Xavier Altamirano, cree que legislar sobre «debida diligencia» en derechos humanos es ponerse a la vanguardia de los países que apuntan a mejorar la S, de la tríada ESG. En esta edición de Diálogos Sostenibles entró de lleno en el debate que ya partió en el mundo privado, sindical y público y que será uno de los grandes temas 2024.

Se trata que las empresas incorporen «una gestión de riesgos» en sus planificaciones, dice.  «Evalúas cómo tú accionar empresarial, en algunos aspectos, desde la cadena de producción hasta el consumidor final, tiene algún tipo de impacto. Si lo consideras y auto declaras que es negativo, tú dices: “cómo tengo que hacer para abordar estas materias”.

Dice que, por ahora, está en etapa de aunar criterios para que la propuesta llegue con respaldo transversal. «Todos estamos añorando más espacios de encuentros y sobre todo miradas de largo plazo. Una definición de un marco que permita un buen desarrollo, tanto una cultura de derechos humanos, como de la actividad económica que en el caso de Chile mira al exterior», precisa.

 

Es una agenda que está dispersa en varias conversaciones nacionales e internacionales, pero que le podemos dar un marco y decir: ¿Sabes qué? Aunque tú no lo sepas, estás haciendo algo muy bueno por los derechos humanos y eso nos permite también sacar un poco este clivaje que no debiera ocurrir porque los derechos humanos son lo propio de cualquier democracia liberal del mundo.

¿En qué está el proyecto de ley?

Esta es una política que viene de la administración anterior, de mi antecesora Lorena Recabarren, a quien conozco y aprecio mucho. Esto es una continuidad de estado respecto a un tema que no es emergente, pero que sí muy desafiante para muchas empresas, la forma en que se adaptan a mercados cada vez más exigentes y ayudar a que la cultura de derechos humanos salga un poco de lo que habitualmente asociamos a eso.

Es una palabra que tiene una carga súper potente en Chile, cuesta acostumbrarse que tiene otro matiz.

Sí. Siempre insisto en el punto y el Presidente me lo ha pedido expresamente, la cultura derechos humanos va mucho más allá de alguna posición individual que uno tenga respecto de tragedias pasadas. Tiene que ver con una cierta postura, donde la garantía de libertades y derechos, que son para todas las personas por igual, nos permitan una cohesión como sociedad y eso incluye, por supuesto, algo tan relevante como el funcionamiento de los mercados y la economía. El mundo empresarial conoce la Responsabilidad Social Empresarial y ahora lo que está haciendo es adaptarse  a una exigencia mayor del consumidor, de los estados, de las sociedades, para seguir siendo un país con gran inserción comercial, con prestigio institucional y de sus instituciones.

Tenemos una oportunidad de discusión, que nos permite convocar a la mesa a actores que usualmente no se sientan, el mundo empresarial, el sindical y el estatal, para encontrar espacios de acuerdo, que van a beneficiar no sólo al país, en su capital reputacional, en su inserción a mercados más exigentes, sino que  a las personas, que es algo que yo espero que todos compartan.

¿En qué está el proyecto hoy día?

Ya hemos iniciado un conjunto de rondas,  lo que viene ahora es aunar criterios para que la propuesta pueda tener la mayor cantidad de respaldo transversal. Todos estamos añorando más espacios de encuentro y sobre todo miradas de largo plazo. Una definición de un marco que permita un buen desarrollo, tanto una cultura de derechos humanos, como de la actividad económica, que en el caso de Chile mira al exterior.  Estamos en etapa de planificación de los encuentros. Sensibilizar, acoger temores, profundizar  conversaciones con algunas cámaras de comercio de países que para nosotros son buen ejemplo a mirar, de modo que la discusión sea en torno a evidencia y casos exitosos.

¿Falta mucho para que se transforme en proyecto?

En cualquier discusión legislativa hay dos debates: cuánto aporta al país y cómo se consigue la norma. Yo de verdad, y no quiero sonar cínico, creo en este caso ambas son igualmente relevantes, porque habiendo o no legislación es un tema inevitable.

No le temo a una disputa respecto de los temas de fondo. Veo que es una gran oportunidad para abordar temas, que nos hacen mirar los derechos humanos con otra lógica y asumir que todos tenemos responsabilidad en esa garantía. En términos de tiempos, para ir directamente a la respuesta, tenemos planificado un “conjunto de momentos” de seminarios, encuentros de sensibilización, intercambio y formación, acoger muchas recomendaciones del mundo exterior e interior, también espacios de interlocución con el mundo empresarial, de trabajadores y de organizaciones de la sociedad civil, para que en el segundo semestre tengamos el anteproyecto en condiciones de ser presentado.

¿Cuáles son los principales aspectos que debiese contener el proyecto?

La pauta más razonable es basarse en los pocos países que ya tienen legislación. Francia, Alemania, Países Bajos y Noruega. ¿Qué quiero decir con esto? que si Chile avanza en la dirección correcta, de armar una normativa que es, entre otras cosas, lo que le da tranquilidad a cualquier inversión de largo plazo, podríamos estar en un club muy reducido de personas que están anticipando necesidades societales y de mercado. Adaptándonos a tiempo.

No vamos a reinventar la rueda, no somos tan especiales. Hay algunas cosas que son esenciales en cualquier cuerpo normativo estético. Primero, un conjunto de definiciones: qué entendemos por, los niveles de gradualidad  y sobre todo el tipo de acompañamiento para que más gente se sume a la discusión de derechos humanos y empresas.

Esto no es un garrote, sino que es una zanahoria. Entonces hagamos una zanahoria que nos parezca atractiva a todos y que genere además una coherencia entre las normas que tenemos en el derecho interno, que a la vez están en coherencia con muchos tratados que ya hemos ratificado.

Tener evidencia

¿Y cuál es la realidad, desde la perspectiva de la subsecretaría de derechos humanos, de lo que ocurre en las empresas chilenas? ¿Cuál es el diagnóstico previo?

Lo más importante, en cualquier discusión de política pública, es tener evidencia. Me remitiría a algo que está recién salido del horno, el “Segundo Diagnóstico Empresa y Derechos Humanos” que realizó la Universidad Católica, queidentificó  a quienes ya están jugando este juego. Como en todo, el que llega antes, se adapta antes y probablemente agarre una posición de liderazgo más interesante. Hay empresas que ya tienen integrada esta lógica, muchas del retail y del mundo energético. Las empresas públicas están un poquito más atrás.

La relación de cómo nos subimos a un carro, que es a mi entender inevitable y positivo para el conjunto de las personas, tiene dos miradas, la del mundo privado que ya se enchufó a las conversaciones globales, no todas pero las grandes empresas, y las del sector público y la necesidad que el estado apure el tranco.

El catastro y el panorama general es positivo, hay una cierta cultura organizacional que ha incorporado estas miradas respecto, por ejemplo, de la dimensión de género, la diversidad de sexo, a cómo se garantiza que en las cadenas suministros no haya trabajo infantil, cómo se toma en consideración canales de denuncias o de reclamos de las comunidades y consumidores. Eso ya está integrado en un conjunto de empresas grandes, lo bueno sería que sirvieran cómo carro de locomotora para empujar a otras  y así vamos permeando el sistema.

Profundo desconocimiento

¿Hay conciencia a  nivel de gobierno del retraso de las empresas públicas?

Más que conciencia o inconsciencia, hay un profundo desconocimiento. Las empresas que están en esto tienen capital extranjero, han tenido directivas o directivos con capacidad de ver hacia dónde va el mundo. Tiene mucho que ver con compartir experiencias, generar buenas prácticas, traer formas de organizar tus recursos humanos.

En el caso de las empresas públicas simplemente falta que hagamos lo que yo espero hacer bien, que es entregar información útil, motivante y mostrar que es un camino plausible y que hace bien a la legitimidad empresarial. La legitimidad  se refuerza cuando tú estás, no solo haciendo un checklist de cosas, sino que modificando ciertas prácticas y se nota y se ve. El capital reputacional  gana con esto. O sea, una empresa que está disputando una cierta vanguardia, muchas veces se preocupa del tema ambiental, que es parte de esta discusión, pero también tiene que mirar otras dimensiones, como qué pasa con tus trabajadores.

El mundo tiene mucha dificultad para retener o captar gente, especialmente jóvenes. Hay una discusión de cómo tu retienes y creas entornos atractivos para el desarrollo y el conocimiento. Es una agenda que está dispersa en varias conversaciones nacionales e internacionales, pero que le podemos dar un marco y decir: ¿Sabes qué? Aunque tú no lo sepas, estás haciendo algo muy bueno por los derechos humanos y eso nos permite también sacar un poco este clivaje que no debiera ocurrir porque los derechos humanos son lo propio de cualquier democracia liberal del mundo.

Progresividad

Respecto a los cuatro países mencionados, que están a la vanguardia de la legislación  ¿cuáles son los aspectos principales que uno pudiese destacar?

Hay un conjunto de análisis respecto de los aspectos centrales de las normativas, pero lo sorprendente es que no son todos iguales, no tienen todos los mismos componentes. Algunos tienen un órgano fiscalizador y otros no. Tiene que ver con muchas cosas más. A groso modo, las discusiones que vamos a empezar a tener van a ir apuntando a eso, a ¿quiénes son los que pueden jugar esto?, ¿cuáles son los incentivos que generamos?, ¿cuáles son las necesidades que tienen ellos de ser acompañados?, ¿cuáles son las modalidades de gradualidad para que esto sea progresivo?. Uno de los principios orientadores de los derechos humanos es lo que se llama “progresividad”, es decir, que no retrocedamos a la esclavitud sino qué hacemos la dirección inversa. Es normar, es organizar un conjunto de funciones  y que permitan sumar nuevas empresa públicas y privadas.

¿Y cómo conversa esto con el proyecto de ley  de 40% de mujeres en los directorios que está en discusión en el Congreso?

Muchas empresas han partido por la dimensión de equidad de género y de no discriminación, de especial protección como lo llamamos nosotros, en derechos humanos. Es una forma de verlo, que nadie se sienta discriminado en el entorno laboral. Cómo garantizamos que salga palpable esa equidad a nivel salarial, a nivel de cuidados y de permisos. Muchos países escandinavos están muy avanzados en esa discusión,  puede ser un ejemplo que mirar. Vamos a abrir la conversación, pero yo creo que la discusión de género va a tener muy buena acogida. Del mismo modo que tengo mucha esperanza en que la erradicación del trabajo infantil va a tener una muy buena acogida. Hay redes de empresarios que ya están en eso. Son pasos que podemos ir dando y sancionando normativamente, como para que digamos: “mira que bueno, ya no hay forma de volver atrás en el trabajo infantil”.

Este será un año complejo económicamente, también hay otras reformas importantes como la de pensiones o la tributaria,  ¿cómo se alinea todo esto en términos de nuevas exigencia para las empresas?

Estas conversaciones tienen que ser francas, si no no sirven. La discusión va a ser con altura de miras, con harta evidencia y sobre todo generando mucho equilibrio respecto de cómo se abordan ciertas inquietudes. Mayor exigencia versus mayor qué. Eso es parte del equilibrio interesante, no olvidemos que hay empresas que ya están en esto

¿Qué es exactamente la debida diligencia en derechos humanos?

Consiste en que cualquier corporación o empresa, en su planificación, incorpora una gestión de riesgos, es tan simple como eso. Evalúas cómo tú accionar empresarial, en algunos aspectos, desde la cadena de producción hasta el consumidor final, tiene algún tipo de impacto. Si lo consideras y auto declaras que es negativo, por ejemplo, tú dices: bueno, como yo sé que esto es negativo, voy a hacer a, b, c, d en el tiempo para ir abordando estas materias. Veo en mi matriz de riesgo que tengo un 80% de trabajadoras, por lo tanto requiero que la empresa tenga una política acorde con eso.

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