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20/05

Sueldos de hasta 100 dólares por hora: entrenadores de inteligencia artificial crecen con fuerza en Chile

El rol de "AI Trainer" se consolida como una de las nuevas oportunidades laborales en el mundo digital. En Chile, la demanda por estos perfiles aumentó más de 200%, impulsada por la necesidad de adaptar la IA a contextos reales.

La irrupción de la inteligencia artificial en empresas y organizaciones ya no depende solo de algoritmos. Según el Reporte de Contratación Global, elaborado por Deel, los entrenadores de inteligencia artificial, profesionales encargados de supervisar y ajustar estos sistemas, se han convertido en un rol clave a nivel global, con sueldos que pueden superar los 100 dólares por hora y una demanda que en Chile creció un 209% en el último año.

Los entrenadores de inteligencia artificial en Chile son profesionales encargados de supervisar, validar y adaptar sistemas de IA para contextos reales. Según Deel, este rol creció un 209% en el país y puede alcanzar sueldos superiores a 100 dólares por hora en funciones especializadas.

Qué hacen los entrenadores de inteligencia artificial

A medida que la inteligencia artificial se expande hacia nuevos mercados, idiomas y usos, las empresas han identificado un desafío estructural: los sistemas requieren adaptación humana para funcionar correctamente en contextos reales.

En ese escenario emerge el rol del AI Trainer, profesionales encargados de validar, corregir y optimizar el desempeño de modelos de inteligencia artificial. Su trabajo consiste en asegurar que las respuestas generadas por estos sistemas sean precisas, coherentes, culturalmente adecuadas y alineadas con estándares éticos.

Este tipo de funciones no se limita a perfiles técnicos. Por el contrario, la demanda incluye expertos en distintas disciplinas, como medicina, derecho, economía, lingüística o matemáticas, que aportan conocimiento especializado para «enseñar» a la IA.

Un rol con alta demanda y sueldos competitivos

Uno de los factores que explica el crecimiento de esta profesión es su nivel de compensación, especialmente en tareas de alta especialización.

De acuerdo con los datos de Deel:

  • El 30% de los entrenadores de IA gana entre 15 y 20 dólares por hora.
  • Un 19% recibe entre US$ 50 y US$ 75 dólares por hora.
  • Un 6% supera los 100 dólares por hora en funciones avanzadas.

Estas posiciones mejor remuneradas suelen estar asociadas a áreas como validación legal, revisión médica o testeo complejo de software, donde el nivel de precisión requerido es significativamente mayor.

Además, se trata de trabajos altamente flexibles, que en muchos casos permiten operar de manera remota y para empresas internacionales, ampliando las oportunidades laborales sin restricciones geográficas.

Chile y Latinoamérica ganan protagonismo

El crecimiento de este rol no es homogéneo a nivel global. Si bien países como Estados Unidos concentran actualmente el 58% del talento en esta área, nuevas regiones comienzan a posicionarse con fuerza.

En América Latina, el avance ha sido especialmente significativo:

  • Colombia: +745%.
  • Argentina: +724%.
  • Brasil: +642%.
  • México: +408%.
  • Chile: +209%

Estas cifras reflejan no solo una mayor demanda por talento, sino también el reconocimiento del valor que aportan los profesionales locales en la adaptación cultural y lingüística de la inteligencia artificial.

Según Michelle Cascardo, Jefa de Expansión de Talento en Deel, este fenómeno responde a una transformación estructural del mercado laboral:

«La evolución de este rol refleja cómo el talento chileno y latinoamericano está asumiendo un papel cada vez más protagónico a escala global. Para que un modelo de IA funcione correctamente en distintos mercados, las corporaciones requieren conocimiento local, habilidades lingüísticas y perfiles muy bien capacitados».

Más allá de la tecnología: el valor del criterio humano

El auge de los entrenadores de IA también evidencia un cambio más profundo: la inteligencia artificial no opera de manera completamente autónoma.

Por el contrario, su desarrollo depende cada vez más de la intervención humana para reducir errores, evitar sesgos y garantizar su utilidad en contextos reales.

Este fenómeno plantea nuevos desafíos para empresas y organizaciones, que deben integrar talento interdisciplinario en sus procesos tecnológicos, así como repensar la forma en que se construyen, implementan y supervisan estas herramientas.

En ese contexto, el crecimiento de este rol no solo responde a una tendencia tecnológica, sino también a una necesidad estructural de “humanizar” la inteligencia artificial.