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16/05

Sustentabilidad minera, el tiempo del capital humano

Un dato que obliga a repensar la forma en que abordamos la sustentabilidad es que más de dos tercios del empleo minero se concentra hoy en empresas proveedoras, muchas de ellas fuera de la cadena de valor principal. Esto confirma que el sector ya no puede gestionarse como un conjunto de operaciones aisladas, sino como un ecosistema donde las capacidades, los estándares y las condiciones laborales se distribuyen de manera heterogénea.

La conversación sobre sustentabilidad minera ha madurado de manera significativa en los últimos años. Hoy hablamos con mayor propiedad de gestión hídrica, transición energética, reducción de emisiones y estándares ambientales. Sin embargo, hay un factor que sigue apareciendo de forma fragmentada, cuando en realidad podría participar de toda discusión, me refiero al capital humano.

Los resultados del 10° edición del Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025-2034 elaborado por la Alianza CCM-Eleva muestran una transformación profunda en la forma en que se estructura el empleo minero y en los desafíos que ello implica para la sostenibilidad del sector.

Uno de los hallazgos más relevantes es la concentración etaria de la fuerza laboral en tramos medios. Más de un tercio de las personas que trabajan en minería tiene entre 35 y 44 años, lo que abre una pregunta ineludible sobre el recambio generacional, la transmisión de conocimiento y la preparación de nuevas capacidades para una industria que será cada vez más intensiva en tecnología, datos y toma de decisiones complejas.

Al mismo tiempo, el estudio da cuenta de avances importantes en formación, particularmente en la participación femenina. Dos de cada tres mujeres que trabajan en minería cuentan con estudios universitarios, lo que refleja un cambio estructural respecto de décadas anteriores. Este progreso, sin embargo, convive con brechas persistentes en los tramos más jóvenes, donde se juega buena parte del futuro del sector y donde la atracción temprana de talento sigue siendo un desafío abierto.

Más de un tercio de las personas que trabajan en minería tiene entre 35 y 44 años, lo que abre una pregunta ineludible sobre el recambio generacional, la transmisión de conocimiento y la preparación de nuevas capacidades para una industria que será cada vez más intensiva en tecnología, datos y toma de decisiones complejas.

Otro dato que obliga a repensar la forma en que abordamos la sustentabilidad es que más de dos tercios del empleo minero se concentra hoy en empresas proveedoras, muchas de ellas fuera de la cadena de valor principal. Esto confirma que la minería ya no puede gestionarse como un conjunto de operaciones aisladas, sino como un ecosistema donde las capacidades, los estándares y las condiciones laborales se distribuyen de manera heterogénea.

Desde esta perspectiva, la sustentabilidad deja de ser un atributo que se activa en escenarios adversos y pasa a ser una responsabilidad que se construye permanentemente. La seguridad, la productividad, el cumplimiento ambiental y la legitimidad social dependen, en gran medida, de personas capacitadas, con trayectorias laborales claras y con posibilidades reales de desarrollo a lo largo de toda la cadena.

Iniciativas colaborativas como Compromiso Minero, junto con el trabajo articulado entre empresas, proveedores, instituciones formativas y el mundo público, muestran que existe conciencia sobre este desafío. Integrar el capital humano al centro de la estrategia de sustentabilidad es la base sobre la cual se sostendrá una minería capaz de responder a las expectativas económicas, sociales y ambientales de este momento.