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27/11

Sustitutos del cobre no superarían el 5% de la demanda global al 2035, según estudio GEM

En un escenario de electrificación acelerada y aumento sostenido de la demanda, un nuevo análisis de GEM Mining Consulting concluye que los materiales alternativos al cobre, desde el grafeno hasta los superconductores, operarán en nichos y no desplazarán significativamente al metal rojo en las próximas dos décadas.

La demanda mundial de cobre refinado está entrando en una fase histórica de presión estructural. El estudio «Perspectiva N°4: Sustitutos del cobre en la era de la transición energética» de GEM Mining Consulting proyecta que el consumo podría alcanzar entre 31 y 35 millones de toneladas al 2035, impulsado por la expansión de redes eléctricas, electromovilidad y energías renovables.

La oferta, sin nuevos proyectos, solo llegaría a 25,5–26,1 millones de toneladas, dejando una brecha potencial de hasta 8,9 millones de toneladas.

Pero, pese a ese escenario, el informe descarta que los sustitutos puedan absorber parte relevante de la demanda. El impacto total de todas las tecnologías alternativas no superaría entre el 2% y el 5% del consumo global de cobre refinado hacia 2035.

Sustitución marginal: hallazgos clave del estudio

1. El grafeno, más promesa que realidad industrial

El grafeno ha sido presentado como uno de los materiales más revolucionarios del siglo XXI. Su conductividad térmica, hasta diez veces mayor que la del cobre, ha generado expectativas de sustitución.
Sin embargo, el estudio advierte que su adopción industrial es extremadamente limitada: «Las alternativas al cobre, incluyendo el grafeno, operan en nichos muy específicos y no tienen capacidad de desplazar al cobre en las aplicaciones que concentran la mayor parte de su consumo mundial», explica Patricio Faúndez, Líder de Economía en GEM.

La proyección es clara: incluso con avances acelerados, el grafeno no impactaría más de 0,5% de la demanda global hacia 2035.

2. El aluminio mantiene un rol acotado

En transmisión eléctrica aérea, el aluminio ya es un sustituto frecuente, pero su alcance está lejos de expandirse a motores, transformadores, circuitos electrónicos o cableado compacto.

Las limitaciones técnicas son determinantes: menor conductividad, mayor volumen y menor durabilidad hacen inviable su uso masivo en equipos donde el cobre es crítico.

3. Tecnologías emergentes avanzan, pero siguen en fase piloto

Nanotubos de carbono, compuestos polímero-metal, interconexiones basadas en rutenio o cobalto y superconductores de alta temperatura muestran progresos, pero:

  • continúan en desarrollo precomercial,
  • presentan altos costos de manufactura,
  • carecen de validación industrial,
  • y su adopción será lenta.

El informe proyecta que estas alternativas permanecerán en nichos tecnológicos sin impacto significativo en la demanda total.

4. El efecto combinado no cambia el panorama: máximo 5%

Sumando todas las tecnologías emergentes y tradicionales, el reemplazo del cobre no superaría entre 2% y 5% de la demanda global al 2035.

Incluso un escenario optimista de sustitución no compensa el impacto de la transición energética ni reduce la presión sobre la oferta.

Cobre: Metal insustituible de la transición energética

Para aplicaciones estratégicas, redes eléctricas, cargadores, motores, electromovilidad, parques solares y eólicos, sistemas industriales, no existe un material que pueda igualar simultáneamente:

  • conductividad,
  • durabilidad,
  • disponibilidad,
  • costo,
  • y performance industrial.

María Jesús Ovalle, Ingeniera de Proyecto en GEM, lo resume de este modo: «Las alternativas existen, pero operan en los márgenes. No representan una amenaza para el rol del cobre como metal crítico de la transición energética».

El verdadero desafío, señala el estudio, es aumentar la oferta global, asegurar nuevos proyectos mineros y sostener la infraestructura que requiere la electrificación mundial.

Década decisiva 

La transición energética demanda más cobre del que el mercado puede ofrecer bajo los proyectos actuales. Los sustitutos no resolverán la brecha.

En este contexto, el informe de GEM funciona como advertencia y oportunidad: el cobre seguirá siendo un insumo esencial para la descarbonización, pero requiere planificación, inversión y desarrollo de nuevas operaciones para evitar un déficit estructural.

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