guías
09/07

T-MAS y CMF: qué es la taxonomía sostenible chilena y por qué importa para las empresas

En mayo de 2025, Chile publicó oficialmente su Taxonomía de Actividades Económicas Medioambientalmente Sostenibles (T-MAS), convirtiéndose en una de las más de 50 jurisdicciones del mundo que cuentan con un sistema así. No es regulación obligatoria — es el primer lenguaje común oficial que define qué es realmente verde en Chile. Y eso cambia todo.

Durante años, el mercado financiero chileno operó sin una definición oficial de qué actividades económicas podían considerarse medioambientalmente sostenibles. Esa ausencia tenía un costo concreto: abría espacio al greenwashing, dificultaba la comparación entre instrumentos y generaba incertidumbre tanto para los emisores de bonos verdes como para los inversionistas que querían financiar proyectos con impacto real.

La T-MAS fue diseñada para cerrar esa brecha.

¿Qué es la inversión sostenible? Todo lo que el mercado chileno necesita entender hoy

Qué es la T-MAS

Chile publicó oficialmente su Taxonomía de Actividades Económicas Medioambientalmente Sostenibles,  conocida como T-MAS, en mayo de 2025, sumándose al grupo de más de 50 jurisdicciones que han desarrollado marcos similares a nivel global.

No se trata de una regulación en sí misma, sino de una herramienta de criterios técnicos que guía al sector financiero, productivo y público en la identificación de inversiones verdaderamente verdes, evitando así el greenwashing.

En términos simples: la T-MAS no obliga a nadie a nada. Pero establece el estándar de referencia que el mercado,  bancos, inversionistas, reguladores, comenzará a usar para determinar si una actividad califica como verde o no.

Su estructura se basa en cinco elementos principales y cuenta con seis objetivos medioambientales. Los sectores cubiertos incluyen energía, transporte, construcción, agua, minería y manufactura, los de mayor peso en la economía chilena y mayor impacto ambiental potencial. Hacienda

Cómo funciona en la práctica

El proceso de evaluación bajo la T-MAS sigue una lógica de capas.

Una actividad económica debe cumplir con criterios técnicos de selección que demuestren que contribuye sustancialmente a al menos uno de los seis objetivos medioambientales, que no causa daño significativo a ninguno de los otros, y que cumple con salvaguardas sociales mínimas.

Si la actividad supera todas estas etapas de evaluación, se considera alineada a la taxonomía, es decir, califica como medioambientalmente sostenible según este sistema. En tal caso, la empresa puede reportarlo en sus informes de sostenibilidad, utilizarlo para atraer inversión verde, e incluso dialogar con autoridades o financistas mostrando con evidencia que su proyecto cumple con el estándar nacional de taxonomía verde.

Proyecta Impacto

La taxonomía chilena fue desarrollada en el marco de la Mesa Público-Privada de Finanzas Verdes con apoyo de organismos multilaterales y amplia participación de actores públicos, privados, académicos y de la sociedad civil. Su diseño se ejecutó en línea con estándares internacionales y fue adaptada a la realidad económica y ambiental nacional.

Un punto relevante para las empresas que operan en múltiples mercados:está diseñada para ser interoperable con otras taxonomías que operan en el mundo. Eso significa que una actividad clasificada como verde bajo la taxonomía europea o la colombiana puede ser evaluada con criterios equivalentes bajo la chilena.

Bonos verdes, sociales y SLB: los instrumentos de finanzas sostenibles que ya operan en Chile

Por qué la T-MAS importa para el mercado financiero

El impacto más directo de la T-MAS es en el mercado de bonos verdes y de instrumentos financieros sostenibles. Hasta ahora, los emisores de bonos verdes en Chile debían obtener una Segunda Opinión (SPO) de proveedores internacionales, para validar que sus proyectos cumplían con estándares de sostenibilidad. Ese proceso era caro, tardaba tiempo y dependía de criterios diseñados para otros mercados.

AFP, banca e inversionistas internacionales: cómo los criterios ESG cambian el acceso al capital en Chile

Un banco que financia un proyecto de energía renovable en el norte de Chile, una empresa que emite un bono verde para financiar su flota eléctrica, o un fondo de inversión que quiere construir un portafolio de activos verdes en el mercado local, ahora tienen un marco técnico chileno contra el cual contrastar sus decisiones.

En marzo de 2026, el Ministerio de Hacienda actualizó el Marco de Bonos Sostenibles 2026 incorporando por primera vez la construcción sustentable en madera como categoría elegible para financiamiento público. Esa actualización fue posible, en parte, gracias a que la T-MAS ya proporcionaba el lenguaje técnico para definir esa elegibilidad.

La T-MAS y la NCG 519: dos instrumentos que convergen

La T-MAS y la Norma de Carácter General N°519 de la CMF son instrumentos distintos, uno define qué actividades son verdes, el otro regula cómo las empresas reportan sus riesgos y oportunidades ESG. Pero convergen en un punto central: ambos apuntan a que la información sobre sostenibilidad sea comparable, verificable y útil para la toma de decisiones financieras.

Las empresas que implementen su reporte NCG 519 con datos sólidos estarán mejor posicionadas para demostrar, bajo los criterios de la T-MAS, que sus actividades califican como sostenibles. Y las que puedan hacer esa demostración tendrán acceso preferente a los instrumentos de financiamiento verde que están creciendo en el mercado chileno.

Lo que deben saber las empresas hoy

El Ministerio de Hacienda organizó talleres sectoriales de capacitación entre junio y septiembre de 2025 para apoyar a las organizaciones en la comprensión e implementación de la T-MAS. Ese proceso de socialización está en marcha, pero muchas empresas aún no conocen el instrumento ni sus implicancias. Proyecta Impacto

Las preguntas que toda empresa debería hacerse ahora son tres: ¿Alguna de mis actividades principales podría calificar como medioambientalmente sostenible bajo la T-MAS? ¿Tengo los datos técnicos para demostrarlo? ¿Estoy comunicando esa información en mis reportes de sostenibilidad?

La T-MAS no es obligatoria. Pero el mercado, bancos, inversionistas, reguladores, la usará cada vez más como referencia. Las empresas que se adelanten tendrán una ventaja. Las que esperen, encontrarán que el lenguaje ya cambió sin ellas.

Esta nota es parte de la Saga ESG Chile 2026.

Descarga aquí la Guía N5 completa.

Y la saga completa:

Guía N1.- NCG 519

Guía N2.- NIIF S1 y S2

Guía N3.- Qué es ESG

Guía N4.- Gobernanza