Quemados, ocupados y desconectados: la gran estafa del «alto rendimiento»
En este teatro moderno de la productividad, nos vendieron un mito brutal: que el éxito significa estar siempre encendido, siempre disponible, siempre diciendo "sí, jefe". Pero la verdad es dura: estar siempre disponible equivale a estar permanentemente desconectado de ti mismo. ¿Y quién paga el precio? Tú, no la empresa.
Por: Guillermo Ramírez Sneberger
16/08