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20/05

Taxonomías verdes: el desafío de no convertirse en una «torre de Babel»

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) ya tiene una directriz común. China y la UE, que lidera al mundo en este tema, conversan sobre una common ground taxonomy (o taxonomía de terreno común), después de analizar los puntos de coincidencia entre ambas normativas. Chile posee una Hoja de Ruta y una Estructura, y a fin de año podría debutar con un primer borrador aplicable. En América Latina se trabaja, al amparo del PNUD, en un marco común.

En el mundo ya existen 35 taxonomías verdes vigentes. No existe una única: aunque la de referencia es la europea. En febrero entró en vigencia la de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), mientras que Colombia, que ya tenía una vigente, avanzó en su implementación. En Chile se empezó a trabajar en una hace ya un par de años, ya está lista la Hoja de Ruta y la Estructura, el desafío es terminar el 2024 con un primer borrador aplicable.

Un artículo del diario español El Economista detalla que ya están vigentes las taxonomías de China, México, Colombia, Rusia, Corea del Sur y Asean, donde están agrupados Indonesia, Filipinas, Malasia, Singapur, Tailandia, Vietnam, Brunei Darussalam, Camboya, Laos y Myanmar.

¿Para qué sirven? A las empresas, les permite (y obliga) a reportar sus actividades en base a estas actividades. Cuanto más alineados estén sus negocios con la taxonomía, más posibilidades tendrán de abaratar costos de financiamiento, de ser incluidas en las carteras de inversión sostenible y de recibir flujos de capitales. A los inversionistas, la taxonomía les permite saber cuáles activos verdes de sus fondos son realmente verdes, combatiendo el llamado greenwashing , dice El Economista.

Fuente: eleconomista.es

«Tampoco olvidemos que todo el desarrollo de estas regulaciones a nivel internacional están muy alineados con la estructura de la taxonomía europea, aunque haya diferencias y eso es una muy buena noticia», añade. La norma de la UE ha servido de guía al resto, de modo que existen muchos puntos comunes, como «la necesidad de realizar una contribución sustancial a los objetivos climáticos, el apoyo en una base científica; la obligación de no causar un daño significativo… son estructuras muy similares», detalla este experto.

A nivel regional

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) las Taxonomías se han venido desarrollando a un ritmo acelerado a nivel global y regional, «por lo cual la falta de comparabilidad entre ellas podría crear obstáculos al comercio y a los flujos de capital internacionales hacia proyectos bajos en carbono». Por ello es que el  organismo elaboró un documento llamado Marco Común de Taxonomías de Finanzas Sostenibles para América Latina y El Caribe, que pretende orientar la interoperabilidad en la región.

¿Qué se entiende por interoperabilidad? Que las taxonomías se basen en principios orientadores similares, tener elementos de diseño como objetivos, sistemas de clasificación de sectores y actividades que sean comparables y ser similares en los enfoques y metodologías utilizados para definir los criterios de elegibilidad.

Cuestión social
La preocupación de algunos inversionistas apunta a que las distintas taxonomías no siempre priorizan las mismas cuestiones: «Pueden existir diferencias entre las actividades económicas que se desarrollan bajo unos y otros marcos, en función de las prioridades y de la realidad económica y social» de cada país o región, señala Esteban a El Economista.
Pone como ejemplo que la UE aún no ha sacado adelante una taxonomía social, una clasificación de las actividades económicas que favorecen cuestiones sociales, como la integración o la educación, por la dificultad de poner de acuerdo a países en temas  tan amplios como la brecha salarial y de género en las empresas, el trato a los trabajadores o el grado de sindicalización de los empleados.
El artículo señala que en algunos  países en Latinoamérica sí reflejan cuestiones sociales. «Concretamente, la taxonomía mexicana ha incluido objetivos de igualdad de género, acceso a servicios básicos, salud, educación o inclusión financiera», señala el subdirector de Spainsif.
También existen diferencias en lo que respecta a los recursos naturales y pilares económicos de cada área geográfica; las taxonomías latinoamericanas priorizan el sector agrícola y ganadero, por ejemplo.