Diálogos Sostenibles
01/07

Tecnologías climáticas: el nuevo lenguaje del «core» del negocio en Chile y Latinoamérica

Tras el Climatech Innovation Summit 2026, la directora ejecutiva de Climatech Chile analiza con ESGHOY el rol de la IA, los sectores que lideran la adopción de las tecnologías y los desafíos para escalar pilotos en Chile y Latinoamérica.

El Climatech Innovation Summit 2026, que se realizó hace unos días en Santiago y Concepción, dejó buenas cuentas: 360 personas convocadas entre ambas ciudades,  inversionistas internacionales llegados desde Perú, México, Argentina y Colombia, y un dato que atraviesa todo el panorama climatech regional, las rondas de levantamiento de capital en startups con soluciones de inteligencia artificial casi se duplicaron respecto a años anteriores.

En esta nueva edición de Diálogos Sostenibles, Florencia Mesa, directora ejecutiva de Climatech Chile, repasa con ESGHOY los principales aprendizajes del encuentro: por qué las tecnologías climáticas dejaron de ser un asunto exclusivo de las áreas de sostenibilidad y empezaron a sentarse en la mesa de las gerencias de abastecimiento y compras, qué frena el paso de los pilotos a la escala real, y qué industrias, minería, energía, acuicultura, agro y construcción, están llamadas a liderar la transición en los próximos años.

Florenica Mesa explicó que se privilegiaron conversatorios temáticos, ruedas de negocios y espacios de networking, de manera que, según resume, en las cuatro o cinco horas que duró el evento: «todos los participantes se fueron con al menos un contacto o una alianza concreta».

 

¿Por qué se realizó en dos ciudades, Santiago y Concepción?

Santiago funciona como la puerta de entrada obligada tanto para el mercado chileno como para los inversionistas y compradores internacionales ,de hecho, el Summit trajo a compradores e inversionistas de Perú, México, Argentina y Colombia. Concepción respondió a una lógica distinta. Por un lado, concentra cuatro de las cinco industrias estratégicas que Climatech Chile quería convocar: acuícola, forestal, energía y agroindustria (la quinta, minería, tiene mayor presencia en Santiago) y reúne, hace años, un ecosistema de ciencia, tecnología e innovación que Mesa describe como «una buena esponja» para abordar la pregunta de cómo acelerar la transición hacia una industria más baja en carbono.

El concepto de tecnologías climáticas es cada vez más relevante al interior de las empresas, y no solo en las áreas ambientales. ¿Cómo están abordando hoy las compañías esta relación? Para Mesa, el tema avanza por tres frentes:

  • Presión del mercado: los límites entre industrias se están desdibujando, y una misma empresa puede vender simultáneamente celulares, autos o alimentos.
  • Irrupción de la inteligencia artificial, los datos, el machine learning y los satélites, que están obligando a las industrias a repensar cómo se posicionan y reestructuran su cadena de valor.
  • Regulación y riesgos climáticos, que estresan las cadenas de valor en torno a la energía, el agua y la gestión de residuos, obligando a las empresas a integrar monitoreo y decisión estratégica.

El resultado, dice, es que las tecnologías climáticas terminan tocando a las empresas desde distintos ángulos, eficiencia de recursos, cumplimiento regulatorio o renovación de flotas, lo que justificó poner sobre la mesa del Summit la intersección entre riesgo climático, tecnología e innovación.

Diseñar gobernanzas adecuadas

Mesa explica que en esta travesía no sólo se deben sentar a la mesa las áreas de sostenibilidad o innovación, sino también las gerencias de abastecimiento y compras, que habitualmente quedan fuera de estas conversaciones. En esa línea, destaca un diálogo particularmente revelador con los gerentes de sostenibilidad corporativa del Grupo Gloria (Perú) y de PepsiCo (México), centrado en cómo generar influencia interna, diseñar gobernanzas adecuadas y lograr que la adopción tecnológica genere valor real para la compañía, involucrando a quienes manejan el presupuesto y toman las decisiones.

Muchas empresas empujan pilotos, pero ¿qué falla en el camino, pocos logran escalar para dar soluciones tecnológicas a los problemas climáticos?

Mesa identifica lo que llama la «fatiga de los pilotos»: proyectos que se prueban una y otra vez sin llegar nunca a integrarse a la cadena de valor. El problema, dice, tiene dos caras.  Por el lado de las startups, el desafío es preguntarse si están comunicando de la manera adecuada, si manejan los indicadores (KPI) que realmente le interesan a la empresa y si cuentan con el interlocutor correcto para evaluar el piloto. Por el lado de las compañías, el desafío es estratégico: definir cómo buscarán la tecnología climática, ya sea vía corporate venture capital, concursos de innovación, desafíos o esquemas de venture client y asignar a alguien que dé seguimiento real al proceso.

Si un piloto no involucra a operaciones, abastecimiento o compras, no sirve de nada,  dice la experta, porque cualquier solución climática debe insertarse en los sistemas existentes de la compañía. A esto se suma un tercer actor, que es la banca. Muchas empresas climatech no son solo software, sino que requieren maquinaria y capital de inversión (Capex), por lo que necesitan acceso a deuda para escalar.

¿Cómo está impactando la Inteligencia Artificial en las soluciones climáticas?

Los datos del ecosistema son elocuentes: las startups que incorporan IA en sus soluciones resultan mucho más atractivas para inversionistas y empresas, lo que explica que las rondas de levantamiento de capital casi se hayan duplicado año a año, de 6 a 13, y luego a 25. La IA hace que las soluciones sean más escalables y económicas.

La IA ya se está usando para enfrentar problemas urgentes como la escasez hídrica, los incendios, las sequías y el monitoreo de riesgos climáticos, mareas, caudales de ríos, viento, lo que permite generar alertas tempranas tanto para empresas como para la ciudadanía.

Más alianzas público privadas

¿Qué sectores productivos tienen hoy la mayor urgencia de incorporar soluciones climáticas, y dónde están las mayores oportunidades?

Minería y energía, en primer lugar: son los sectores más avanzados, presionados por una regulación estricta y por el peso del agua y la energía en sus costos de producción. Acuicultura, en un lugar intermedio: especialmente en el sur de Chile, donde el avance está fuertemente ligado a la biotecnología y la biología. Agro y construcción, con potencial pero más atrás: sectores donde a Mesa le gustaría ver mayor velocidad, frenados quizás por factores culturales o por una regulación menos exigente. Sin embargo, normativas como la Ley REP en construcción, y los resultados que ya muestran los campos que incorporan tecnología para monitorear agua, heladas y humedad, comienzan a acelerar ese proceso.

¿Las empresas en Chile están dispuestas a comprar soluciones locales, o todavía miran más hacia la tecnología extranjera?

Mesa percibe un cambio positivo, impulsado por la existencia de casos de éxito y por el hecho de que grandes empresas extranjeras ya están comprando soluciones chilenas. Atribuye parte de ese cambio al trabajo de ProChile en torno a la idea de que Chile es un proveedor de soluciones globales, no solo de uva, salmón o vino, sino también de tecnología climática para la minería o el agro. Instancias como el Summit, agrega, ayudan a generar esa conciencia: cuando las empresas locales ven a compradores extranjeros interesados en tecnología chilena, toman mayor consciencia del valor que tienen al lado.

 

El Climatech Innovation Summit 2026, que se realizó hace unos días en Santiago y Concepción, dejó buenas cuentas: 360 personas convocadas entre ambas ciudades,  inversionistas internacionales llegados desde Perú, México, Argentina y Colombia, y un dato que atraviesa todo el panorama climatech regional, las rondas de levantamiento de capital en startups con soluciones de inteligencia artificial casi se duplicaron respecto a años anteriores.

Para cerrar, si nos volviéramos a encontrar en cinco años más, ¿qué tendría que haber cambiado para decir que Chile logró acelerar de verdad la adopción de tecnologías climáticas?

Dos condiciones. La primera es que exista una masa crítica mucho mayor de empresas proveyendo soluciones para los problemas concretos de las compañías. La segunda es ver mayor dinamismo en una etapa más madura del ecosistema: más acuerdos comerciales, alianzas estratégicas y proyectos público-privados entre grandes corporaciones y startups.

Como referencia, Mesa mira a la industria fintech: de ser un puñado de actores hace pocos años, hoy Chile es un referente regional con una ley propia. Le gustaría ver mecanismos de vinculación similares en climatech, donde las grandes empresas, con sus redes, escala y conocimiento profundo del mercado, actúen como una palanca que impulse a las startups al siguiente nivel, fortaleciendo a la vez la productividad y la economía del país.