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09/06

Territorios Inteligentes: Convicción, cohesión social y participación para el desarrollo urbano en Chile

En el encuentro “Territorios Inteligentes: Un impulso para el desarrollo”, organizado por Icare y Grupo CAP, expertos coincidieron en que Chile tiene las capacidades para liderar la reconversión urbana, pero debe modernizar su institucionalidad y recuperar la confianza entre Estado, empresas y comunidades.

Chile cuenta con talento, recursos y capacidades para dar un salto en la reconversión territorial, pero requiere modernizar su institucionalidad, simplificar procesos y, sobre todo, recuperar la confianza entre actores públicos, privados y sociales. Esa fue una de las principales conclusiones del encuentro «Territorios Inteligentes: Un impulso para el desarrollo», organizado por Icare en colaboración con Grupo CAP.

La experiencia de proyectos como Las Salinas, en Viña del Mar, junto a la visión académica y social compartida en el panel, refuerza la idea de que los «territorios inteligentes» no se construyen solo con tecnología, sino también con participación, cohesión y convicción.

El panel de conversación estuvo marcado por un llamado transversal a fortalecer la alianza público-privada, recuperar la confianza y poner la cohesión social al centro de las transformaciones urbanas.

Pablo Allard (UDD), Claudia Bobadilla (directora de empresas), y Ricardo Labarca (Las Salinas), debierton debatirán cómo estos principios pueden aplicarse en el contexto chileno y cuáles son las oportunidades y desafíos que enfrentamos.

Pablo Allard: convicción y visión de largo plazo

El arquitecto y urbanista Pablo Allard planteó que el mayor desafío que enfrenta Chile es volver a creer en la colaboración entre Estado y sector privado. «Planificar es humano, implementar es divino», recordó citando a uno de sus profesores en Estados Unidos, y enfatizó que para avanzar en la transformación de las ciudades se requiere convicción, disposición a equivocarse y aprender.

Allard destacó la oportunidad que representan los recursos naturales del siglo XXI, el capital humano y las universidades chilenas para generar distritos de innovación y reconversión territorial. Sin embargo, advirtió que la burocracia, la desconfianza y la falta de legislación moderna siguen frenando los avances: «No podemos seguir legislando por el retrovisor, tenemos que legislar mirando hacia adelante».

Ricardo Labarca: el caso de Las Salinas

Desde la experiencia privada, Ricardo Labarca, a cargo del proyecto de regeneración urbana en Las Salinas (Viña del Mar), expuso los aprendizajes de más de dos décadas de trabajo en un terreno industrial que hoy se transforma en un espacio urbano sostenible.

Subrayó que la clave ha sido mantener la convicción a largo plazo, integrar participación ciudadana desde el inicio y sostener la transparencia como base de la confianza. «El día que fijemos el proyecto en piedra será el día que quede obsoleto», afirmó, insistiendo en que la flexibilidad y la apertura al cambio son esenciales para enfrentar los ciclos políticos y normativos de corto plazo.

Claudia Bobadilla: cohesión social como motor de transformación

La directora de empresas, Claudia Bobadilla puso el foco en la dimensión social de la planificación territorial. Sostuvo que sin cohesión social no es posible construir desarrollo sostenible, y que cada infraestructura, física, tecnológica o de servicios, debe diseñarse considerando el impacto en la vida cotidiana de las personas.

«Sin cohesión social no hay inteligencia, hay desinteligencia y pérdida de valor», advirtió al plantear que las empresas pueden convertirse en verdaderos espacios de encuentro ciudadano, actuando como «plazas públicas» que favorezcan la creatividad y la innovación desde la interacción.

Recalcó además la urgencia de abordar el déficit habitacional de manera integral, no solo levantando viviendas para cumplir con cifras, sino diseñando barrios y ciudades que fortalezcan la convivencia y la identidad comunitaria.