Diálogos Sostenibles
13/06

Transforma Cambio Climático: de la hoja de ruta a la implementación territorial

Con una hoja de ruta a diez años y una gobernanza público-privada, el programa Transforma Cambio Climático de Corfo busca acelerar la acción integrando empresas, Estado y territorios, con foco en financiamiento, pymes, biodiversidad y desarrollo productivo sostenible.

Durante años, la acción climática en Chile avanzó principalmente desde el diagnóstico. Estudios, compromisos, hojas de ruta y declaraciones se acumularon mientras las brechas entre el discurso y la implementación seguían abiertas. Hoy, ese escenario comienza a cambiar. Al menos, esa es la apuesta del programa Transforma Cambio Climático, una iniciativa estratégica impulsada por Corfo que busca acelerar la acción climática desde los territorios, articulando al sector público, privado y a la academia.

La iniciativa se inscribe dentro de los programas Transforma, instrumentos de largo plazo que, a diferencia de políticas de corto alcance, están diseñados para trascender los ciclos políticos y acompañar procesos estructurales de transformación productiva. En el caso del cambio climático, el desafío es doble: reducir riesgos y, al mismo tiempo, crear valor económico.

«El cambio climático ya no es un riesgo futuro, es una realidad presente que impacta directamente la competitividad de las empresas», señala Irina Reyes, gerenta de Transforma Cambio Climático, en conversación con Diálogos Sostenibles.

Un programa con horizonte de diez años

Transforma Cambio Climático cuenta con una hoja de ruta a diez años. El primer año —2023— estuvo dedicado al diagnóstico; actualmente el programa cierra su segundo año de implementación y entra en su tercer ciclo operativo. Aún quedan al menos seis años de trabajo por delante.

La estructura no es casual. Según explica Reyes, uno de los principales atributos del programa es su gobernanza público-privada, liderada por Acción Empresas, con participación activa de gremios, empresas, organismos públicos y actores del ecosistema climático.

«La gobernanza público-privada es lo que permite que estos programas sean exitosos, porque superan los ciclos políticos y sostienen estrategias de largo plazo», explica.

Este diseño busca resolver una de las tensiones históricas de la política climática: la desconexión entre los tiempos del Estado, las necesidades del sector productivo y la urgencia de los impactos ambientales.

Del enfoque ambiental al desarrollo productivo

A diferencia de iniciativas centradas exclusivamente en mitigación o adaptación, Transforma Cambio Climático se posiciona desde el desarrollo productivo. No opera como un programa ambiental tradicional, sino como una plataforma que integra el riesgo climático a la economía, el empleo y la competitividad.

«No trabajamos con soluciones aisladas ni con una lógica puramente ambiental. Estamos en Corfo, y eso significa integrar el clima a la economía real», señala Reyes.

Ese enfoque se traduce en una hoja de ruta con acciones concretas —las llamadas «victorias tempranas», que permiten avanzar mientras se construyen transformaciones estructurales. Entre ellas destacan cuatro líneas de trabajo:

  • Valorización de capital natural, con el proyecto BioAysén.
  • Certificaciones climáticas, en apoyo a la implementación de la Ley Marco de Cambio Climático.
  • Huella ambiental de producto, con pilotos orientados a mercados internacionales.
  • Distritos y barrios industriales sostenibles, enfocados en tecnologías climáticas aplicadas a territorios productivos.

El objetivo, explica Reyes, es actuar como un puente entre los compromisos corporativos y el sector público, identificando riesgos compartidos y habilitando proyectos colaborativos.

Empresas comprometidas, pymes rezagadas

La evaluación del avance empresarial es, sin embargo, desigual. Las grandes compañías —especialmente aquellas con capitales internacionales o exposición a mercados regulados— muestran un mayor grado de madurez en materia climática. Muchas ya integran riesgos físicos, regulatorios y reputacionales en su estrategia.

«Trabajamos principalmente con empresas que ya están convencidas, con los ‘conversos», reconoce Reyes.

El desafío mayor está en las pequeñas y medianas empresas, particularmente aquellas que forman parte de las cadenas de valor. Para ellas, la sostenibilidad sigue percibiéndose como un costo difícil de priorizar en contextos de estrechez económica.

«Siempre digo que primero hay que pagar el hígado. Cuando hay que pagar sueldos, es muy difícil priorizar inversiones climáticas», afirma.

Sin embargo, ahí se juega una de las apuestas centrales del programa. A partir de la presión creciente sobre el alcance 3, emisiones y riesgos en la cadena de suministro, Transforma busca traducir el lenguaje climático al lenguaje del negocio para las pymes.

Financiamiento climático como cuello de botella

Si hubiera que identificar un eje crítico para los próximos años, Reyes no duda: financiamiento. «El financiamiento climático es clave, tanto para grandes como para pequeñas empresas», sostiene.

El programa trabaja actualmente en el fortalecimiento de instrumentos financieros, mercados de carbono y mecanismos de valorización de capital natural. En paralelo, ha iniciado conversaciones con bancos e instituciones multilaterales, como BancoEstado, BCI, Itaú y CAF, para desarrollar productos financieros específicos para proyectos con impacto climático.

El foco está en demostrar que gestionar riesgos climáticos no solo reduce vulnerabilidades, sino que también puede mejorar resultados financieros, optimizar CAPEX y OPEX, y reducir costos asociados a seguros y disrupciones operativas.

Biodiversidad y territorio: el caso BioAysén

Uno de los proyectos más emblemáticos del programa es BioAysén, una iniciativa que comenzó como un observatorio y evolucionó hacia el primer banco de biodiversidad del país.

El proyecto, desarrollado junto a empresas, organizaciones territoriales y el gobierno regional, contempla la medición y valorización económica del capital natural en distintos territorios, combinando terrenos públicos, privados y de manejo forestal bajo acuerdos de producción limpia.

«La idea es que la información sobre capital natural permita compensar o mitigar impactos ambientales en los propios territorios», explica Reyes.

El enfoque territorial es clave: no se trata de soluciones abstractas, sino de intervenciones ancladas en contextos productivos específicos, con participación comunitaria.

Riesgos, política y largo plazo

Consultada por los riesgos del escenario económico y político, Reyes reconoce que la acción climática siempre compite con agendas de corto plazo. Sin embargo, sostiene que el verdadero riesgo está en no integrar el cambio climático al lenguaje empresarial.

«Cuando el impacto llega a la última línea, al CAPEX, al OPEX o a los seguros, las empresas lo entienden. El riesgo es mantener el tema solo en el ámbito académico o público», dice la ejecutiva.

Una invitación abierta

El mensaje final es directo. Transforma Cambio Climático no busca convencer desde la teoría, sino desde la evidencia y el negocio: «La acción climática no es solo un riesgo, también define la viabilidad del negocio futuro (…) Nuestro desafío es poner eso en valor empresarial».