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30/01

Transformación digital, innovación TI y sostenibilidad impactan, y tensionan, el desempeño corporativo

Un estudio empírico sobre 1.510 compañías globales muestra que la transformación digital y la innovación tecnológica impulsan el desempeño corporativo, mientras que las estrategias de sostenibilidad generan efectos negativos en el corto plazo, especialmente en empresas grandes y maduras.

La transformación digital se ha consolidado como uno de los principales ejes estratégicos para la competitividad empresarial en la última década. Sin embargo, su impacto concreto sobre el desempeño corporativo, así como su relación con la innovación tecnológica y la sostenibilidad, sigue siendo objeto de debate académico y empresarial.

Un estudio publicado en la revista Sustainability analiza empíricamente estas interacciones a partir de un panel de 1.510 empresas globales, observadas durante un período de once años (2013–2023). El trabajo, desarrollado por Andrea Billi y Alessandro Bernardo, examina cómo la transformación digital, la innovación en tecnologías de la información (TI) y las estrategias de sostenibilidad influyen, de manera conjunta y diferenciada, en el desempeño de las firmas.

El análisis se basa en datos provenientes de Bloomberg y considera empresas incluidas en el índice MSCI, lo que permite observar comportamientos en mercados desarrollados y altamente capitalizados, con una muestra dominada por compañías de Estados Unidos (39%) y Japón (19%), además de una presencia relevante de países europeos.

 

Relación positiva y significativa

Los resultados del análisis econométrico muestran una relación positiva y estadísticamente significativa entre transformación digital e innovación en TI, y entre ambas variables y el desempeño empresarial.

En concreto, el coeficiente asociado a la innovación en TI es el más alto del modelo (β = 0,333), lo que indica que aumentos en la capacidad innovadora tecnológica se traducen en mejoras relevantes en el desempeño de las empresas. De forma complementaria, la transformación digital presenta también un efecto positivo directo (β = 0,093), confirmando que las empresas más avanzadas en digitalización tienden a obtener mejores resultados de mercado.

Según el estudio, estos hallazgos respaldan la idea de que la digitalización no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también facilita el desarrollo de modelos de negocio más dinámicos y resilientes, capaces de adaptarse a entornos altamente competitivos y cambiantes.

Empresas jóvenes y estructuras simples 

Uno de los hallazgos más relevantes es el efecto negativo que tienen la edad de la empresa y su tamaño sobre el desempeño, en el contexto de la transformación digital. El coeficiente asociado a la edad de la firma es negativo y significativo, lo que sugiere que las empresas más jóvenes tienden a obtener mejores resultados que aquellas con estructuras más antiguas y consolidadas. De manera similar, el tamaño, medido a través del logaritmo de los activos totales, también muestra una relación inversa con el desempeño.

Según los autores, estos resultados reflejan que las organizaciones grandes y maduras enfrentan mayores dificultades para adaptarse a procesos de digitalización, debido a estructuras internas más complejas, sistemas heredados y procesos de toma de decisiones menos ágiles. En contraste, las empresas jóvenes y con estructuras más simples presentan una mayor capacidad de respuesta frente a los cambios tecnológicos.

Qué se entiende por

El estudio define la transformación digital como la incorporación sistemática de tecnologías digitales en los procesos de negocio, utilizando para su medición un índice de transformación digital basado en el análisis de palabras clave en los reportes anuales de las empresas. Este enfoque permite capturar el grado en que las firmas integran digitalización en su estrategia, operaciones y modelo de negocio.

La innovación en TI se mide a partir del Bloomberg IT Innovation Index, que evalúa el compromiso de las empresas con el desarrollo e implementación de tecnologías digitales. Ambas variables se analizan en conjunto con indicadores financieros y estructurales, como tamaño de la empresa, edad, retorno sobre la inversión (ROI) y nivel de apalancamiento.

Para el desempeño corporativo, el estudio utiliza el Tobin’s Q, un indicador que captura el valor de mercado de la empresa en relación con el valor de reposición de sus activos, y que suele emplearse para evaluar expectativas de crecimiento y desempeño de largo plazo, especialmente en contextos de innovación tecnológica.

Sostenibilidad negativa en el corto plazo

El comportamiento de la variable de sostenibilidad, medida a través del puntaje ESG de Bloomberg, muestra una relación negativa con el desempeño empresarial en el corto plazo. El coeficiente asociado al ESG es negativo (β = −0,01) y estadísticamente significativo, lo que indica que incrementos en el puntaje de sostenibilidad se asocian, en promedio, a una leve reducción en el desempeño medido por Tobin’s Q.

Los autores explican que las estrategias de sostenibilidad suelen implicar costos iniciales elevados, asociados a inversiones en tecnología, capital humano y adaptación de procesos, cuyos beneficios económicos no se materializan de inmediato. En sectores intensivos en recursos o con procesos difíciles de digitalizar, estas tensiones pueden ser aún más evidentes.

Aún así, el estudio subraya que este efecto negativo es reducido en magnitud y que, en el largo plazo, la sostenibilidad puede contribuir a mitigar riesgos, mejorar la reputación corporativa y fortalecer la relación entre economía y medioambiente, especialmente cuando se integra de manera coherente con la transformación digital.

Modelos de negocio y estrategia corporativa

A partir de los resultados, el informe identifica cuatro factores clave que inciden en el desempeño empresarial en el contexto actual: adopción de tecnologías digitales, promoción de la innovación en TI, integración estratégica de la sostenibilidad y estructuras organizacionales simples.

En este marco, los autores destacan que la transformación digital y la innovación tecnológica actúan como habilitadores de nuevos modelos de negocio, mientras que la sostenibilidad, aunque desafiante en el corto plazo, constituye una inversión estratégica cuyo impacto debe evaluarse en horizontes más amplios.

El trabajo también pone énfasis en el rol del capital humano, la capacitación continua y la capacidad de las empresas para generar culturas organizacionales orientadas al aprendizaje y la adaptación, elementos que resultan críticos para capturar los beneficios de la digitalización.

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