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23/10

Magdalena Aninat: «Tenemos un conjunto de normas que hace difícil que una compañía que quiere proyectarse, diga que no va a adoptar la sostenibilidad»

Conversamos con la directora del Centro Futuros Empresariales de la Universidad Adolfo Ibáñez, acerca de las claves que urgen para avanzar en una nueva forma de hacer negocios: la primera de ellas, una gobernanza comprometida.

Magdalena Aninat dirige el Centro Futuros Empresariales de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez y desde ese sitial, junto al profesor e investigador, Esteban Koberg, se aventuró a investigar e identificar las fuerzas que impulsan o relantizan la transición hacia la sostenibilidad que está protagonizando el sector privado en Chile.

¿Resultado? El recién estrenado documento “Hacia estrategias integradas de sostenibilidad empresarial” que lanzó junto a Amcham y en el que analiza las claves que urgen para avanzar: la primera de ellas, una gobernanza comprometida. El reporte es parte de la serie «Integración de la sostenibilidad en la estrategia de negocios» y complementa la investigación realizada por ambas entidades en 2021.

En este Diálogos Sostenibles, Magdalena Aninat, detalla cómo se realizó el informe y habla de los desafíos que enfrentan hoy las compañías.

 

 

¿Cuál es la principal conclusión del documento respecto a esta transición que viven las empresas?

Déjame contarte primera cuál es la pregunta que nos hicimos. ¿Quién empuja a las empresas a cambiar, a integrar la sostenibilidad como parte de su estrategia de negocio? ¿Cuáles son esas dinámicas? Y  ¿cómo lo están enfocando? Teníamos un mapa de 66 compañías: ¿cómo lo están enfocando? y ¿con qué acciones?

Me preguntaste la conclusión. Al final del día, ¿qué está pasando en Chile con respecto a integrar la sostenibilidad? Te diría que hay como cuatro grupos de empresas. Las normativas (alrededor del 20%) que esperan que la regulación les diga lo que hay que hacer, no van a avanzar antes,  lo ven esto como un costo; otras más prudentes, que están convencidas, desde la alta dirección, que hay que avanzar como una manera de gestionar el riesgo, pero tienen menos apertura al entorno,  a incorporar a los stakeholders, van despacio. Y hay otras que van un poquito más rápido, que les decimos tácticas. Tienen una variable reputacional importante, mucha relación con los stakeholders, generalmente se trata de empreass de recursos naturales, que están muy en el territorio, pero  buscan iniciativas que generen valor en el corto plazo. Y hay un 40%, un grupo importante, que lo ven a nivel más estratégico, no solo de riesgo, sino que de oportunidades. Tienen gran capacidad de adaptación, están incorporando e invirtiendo en tecnología, quieren ser early adopters, ir adelante.

¿Tiene que ver mucho con el tamaño de las compañías también?

Sí, en general,  muchas multinacionales capturan estas tendencias normativas, de los consumidores, a nivel más global. Tienen una ambición de mercados globales. También hay otros grupos que son empresas muy expuestas a la presión pública, que es una dinámica externa que también empuja.

Un factor interesante, que empieza a aparecer cada vez más, es el rol de los inversionistas, que son más internacionales, han ido avanzando en entender, en hacer preguntas a las compañías; decir, ok, quiero poner capital, pero te voy a preguntar todas las variables financieras tradicionales y mucho más detalle de gestión de comunidades, de colaboradores, de rotación, de gobierno corporativo, de gestión ambiental. 

La Comisión para el Mercado Financiero (CMF)  ha ido bien a la vanguardia de empujar estos temas, con la Norma Nº461, po ejemplo, que ahora incluso está en consulta para intentar aunar criterios internacionales. ¿Cómo evalúas esa normativa? ¿Cómo ha empujado a las empresas hacia los temas que estamos hablando?

Hemos avanzado mucho en en términos normativos, casi al estándar Unión Europea, que es como la región más avanzada en términos de normativas de sostenibilidad ambiental. O sea, si uno mira, la 461 va a la información, al mercado, es súper importante, y ahora está revisando sus primeros ejercicios. Tenemos también la Ley REP, la Ley General de Cambio Climático, que pone una meta de carbono neutralidad al país. Tenemos varias normas en discusión. Una de pensiones que obliga a esos gestores  a mirar variables ambientales y sociales.

Tenemos un conjunto de normas que ya hace difícil que una compañía que quiera proyectarse en este mercado, diga que no va a adoptar la sostenibilidad.

Y cómo se avanza para que esas empresas que describías lo hagan más rápido, considerando también las cadenas de valor, por ejemplo.

Diría que hay dos variables que son súper importantes. Una es el rol, el involucramiento, de la alta dirección, que creo que podemos avanzar mucho más. El directorio, los CEOs, tienen que estar involucrados en entender cuáles son las variables de sostenibilidad de la compañía y generar una hoja de ruta. Deben ver el valor, que los gerentes y las áreas de sostenibilidad trabajen transversalmente, incluso que las compensaciones a ejecutivos tengan una dimensión de esto. Y que no miremos solo la operación de la compañía, sino que la cadena de valor.
La otra parte es ir avanzando en un desarrollo de vinculación con los stakeholders, especialmente colaboradores, comunidades, proveedores, algo que siempre en nuestro estudio aparece mucho más bajo. Cómo estas dimensiones sociales y ambientales que son propias de una compañía se insertan en la gestión que tenemos con los distintos grupos de interés, sobre los más directos.

La información ESG se aborda de muchas formas, aún no hay un lenguaje común. El Ministerio de Hacienda está trabajando en una taxonomía, es cierto, pero además hay montones de estándares que se pueden adoptar. ¿Hacia dónde deberíamos avanzar para simplificar el acceso y la forma de mostrar los datos?

El esfuerzo que han hecho nuestros reguladores ha sido bien valioso. El Ministerio de Hacienda está trabajando y tiene la promesa de presentar en enero una taxonomía que se alinea o debiera estar alineada con las internacionales. Si logramos un buen entendimiento público-privado para construir buenas regulaciones, que no sean teóricas del legislador, ni sea una actitud opositora de las compañías, podemos hacer este camino bien construido. Al final como país, son oportunidades, quizás en otro ámbito tenemos menos convergencias pública-privada, pero aquí creo que hay.

Pero todavía estamos en deuda.

Todavía estamos en deuda, pero hay un buen camino de avance. Estamos planteándonos ser bien líderes en la región, y eso es bueno. Estamos lejos de la politización que se ha dado en Estados Unidos por el tema ESG, esto es bastante convergente a nivel del mundo empresarial, está muy convencido. Quizás los desafíos apuntan a cómo bajamos esto a pequeñas y medianas empresas, cómo hacemos una regulación que converse a nivel internacional. Soy optimista en este sentido, que la norma 461 se haya puesto en consulta, es porque hay apertura de los reguladores a perfeccionarla. Obviamente que hay distintas agendas, pero este es uno de los temas que está presente.

Las empresas avanzan y se están generando consensos, pero hoy no hay demasiada evidencia científica sobre los beneficios económicos de la sostenibilidad. ¿Hay una deuda ahí?

No hay tanta evidencia, pero  no es que alguien no esté de acuerdo, los movimientos anti ESG son más políticos que técnicos ¿Qué está pasando con esa evidencia necesaria? Estamos en un proyecto con un grupo de académicos de la Escuela de Negocios, mirando, a partir de la información de la Norma 461, cuál es el beneficio financiero, por ejemplo, en cuanto de capital de tener distintos niveles de adopción de este tipo de prácticas.

En el estudio anterior, que publicamos en 2022, sí logramos ver que habían diferencias estadísticamente significativas en dos atributos que al final impactan el desempeño financiero, que era menor pérdida de productividad asociada a menor conflictividad, en compañías que tienen mayor integración de la sostenibilidad versus menores y un buen desempeño ambiental asociado a una mayor capacidad de innovación.

 

Aquí puedes leer el estudio completo.

 

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