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13/04

Líderes del clima en Europa aprueban reducir en 90% emisiones para 2040

El acuerdo, alcanzado por los ministros de Medio Ambiente, representa un hito crucial entre el objetivo actual de la UE de una reducción del 55% para 2030 y su meta legalmente vinculante de cero emisiones netas para 2050.

Tras largas negociaciones, los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea alcanzaron un acuerdo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 90% para 2040, en comparación con los niveles de 1990. El acuerdo representa un hito crucial entre el objetivo actual de la UE de una reducción del 55% para 2030 y su meta legalmente vinculante de cero emisiones netas para 2050.

En el marco aprobado, los Estados miembros podrán cubrir hasta el 5 % de sus obligaciones de reducción de emisiones mediante la compra de créditos de carbono extranjeros. La UE también acordó estudiar la posibilidad de permitir un 5 % adicional mediante créditos internacionales en futuras revisiones. Estas disposiciones podrían reducir el requisito de reducción de emisiones nacionales a cerca del 85 %.

Cambios radicales

El objetivo de 2040 exigirá cambios radicales en los marcos regulatorios y de inversión de Europa. Definirá la arquitectura de la política climática posterior a 2030, incluidas las futuras reformas del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS), la captura de carbono y las subvenciones a las energías limpias.

Para las empresas y los inversores, este objetivo ofrece una perspectiva a largo plazo para la asignación de capital. Refuerza las expectativas de un mercado de carbono más integrado y una aceleración del despliegue de tecnologías bajas en carbono en la industria pesada, el transporte y los sistemas energéticos.

Sin embargo, la inclusión de la flexibilidad en los créditos de carbono también introduce nuevas incertidumbres. Vincula una parte de los objetivos climáticos de Europa a los mercados globales de compensación, lo que plantea interrogantes sobre la calidad crediticia, la adicionalidad y la transparencia. Esta decisión podría influir en la dinámica futura del comercio en los mercados internacionales de carbono y condicionar la demanda de compensaciones verificadas por parte de las economías en desarrollo.