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11/04

Variabilidad climática y expansión agrícola aumentan la presión sobre el agua en Chile

Un estudio científico advierte que el sector enfrenta una exposición creciente a eventos climáticos extremos y cambios en la estacionalidad de las precipitaciones, justo cuando el sector ha intensificado cultivos más demandantes de agua como frutales y viñas.

Mientras la agricultura chilena ha experimentado una transformación hacia cultivos de mayor valor —como frutales, viñedos y huertos, el clima del centro del país muestra señales de mayor variabilidad y cambios en la distribución de las precipitaciones.

El paper Decadal climate variability and increasing exposure of Chilean agriculture, publicado en la revista científica Agricultural & Environmental Letters, advierte que esta convergencia podría incrementar significativamente los riesgos para la sostenibilidad del sistema agrícola en las próximas décadas.

La investigación, liderada por el académico Diego Rivera junto a un equipo de investigadores de las universidades del Desarrollo, de Concepción y de Queensland, analiza cómo la variabilidad climática, particularmente cambios abruptos entre períodos secos y húmedos, se está superponiendo con cambios estructurales en el uso del suelo agrícola en Chile central.

Según los autores, el resultado es una creciente exposición del sector agrícola a riesgos hidrológicos y climáticos.

Una transformación estructural

El estudio muestra que, aunque la superficie total cultivada ha disminuido, la producción y las exportaciones agrícolas han continuado aumentando gracias a mejoras en los rendimientos y a la expansión de cultivos de mayor valor comercial.

En particular, se observa un desplazamiento desde cultivos como trigo, maíz y papa, hacia manzanos, arándanos, avellanos europeos y viñedos para producción vitivinícola.

Este proceso también ha implicado un desplazamiento geográfico de la agricultura hacia el sur del país, donde se proyectan condiciones climáticas potencialmente más favorables para estos cultivos en un contexto de calentamiento global.

Mayor demanda de agua

Los cultivos frutales y los viñedos requieren sistemas de riego más intensivos y tecnificados que los cultivos tradicionales, lo que incrementa la presión sobre los recursos hídricos, especialmente en regiones donde las precipitaciones han disminuido en las últimas décadas.

El informe analiza más de seis décadas de datos climáticos para evaluar cómo ha cambiado la variabilidad de las precipitaciones en Chile central. Los investigadores utilizaron el concepto de «climate whiplash», que describe transiciones abruptas entre condiciones húmedas y secas en períodos cortos de tiempo, cambios pueden ocurrir tanto a escala mensual, como anua.

Este tipo de variabilidad tiene implicancias relevantes para la agricultura, ya que afecta la planificación del riego, el manejo de los cultivos y la gestión de recursos hídricos.

El estudio identifica que los eventos de variabilidad climática presentan una fuerte fluctuación entre décadas, con períodos especialmente activos en los años: 1970, 1990 y 2000. Durante estas décadas se registró una mayor frecuencia de transiciones abruptas entre condiciones húmedas y secas.

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La megasequía cambia el patrón de variabilidad

Un elemento clave que aparece en el análisis es la llamada megasequía que afecta a Chile desde 2010, una de las más prolongadas registradas en el país. Curiosamente, el estudio encuentra que durante esta última década se observan menos eventos de «climate whiplash» que en períodos anteriores. Lo que se  por la persistencia porque la sequía prolongada genera menos transiciones abruptas, las condiciones secas se mantienen durante períodos largos.

Los investigadores advierten eso sí que esta aparente reducción de la variabilidad no implica un escenario más favorable. De hecho, la sequía persistente está asociada a cambios en la estacionalidad de las lluvias y a períodos secos más prolongados.

Las zonas más expuestas coinciden con la expansión agrícola

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que las regiones donde la variabilidad climática ha sido más intensa coinciden con aquellas donde la agricultura intensiva ha crecido con mayor fuerza.

En particular, los investigadores identifican que las áreas al sur de los 36° de latitud sur presentan mayor frecuencia de eventos de variabilidad climática. Estas mismas regiones han experimentado: expansión de huertos frutales, aumento en los derechos de agua otorgados eincremento en proyectos de riego financiados por el Estado.

A medida que aumenta la superficie de cultivos intensivos en agua, también se incrementa la demanda hídrica, lo que podría agravar los problemas de escasez si las precipitaciones continúan disminuyendo o volviéndose más variables.

Mayor dependencia del agua subterránea

Mientras en las zonas más al norte de Chile central predomina el uso de aguas superficiales, provenientes de ríos, embalses y canales, en regiones más australes se observa un aumento en el uso de aguas subterráneas. Cambio que responde, en parte, a la falta de infraestructura para almacenar y distribuir aguas superficiales.

Los autores dicen que la extracción de aguas subterráneas genera preocupaciones sobre la sostenibilidad de largo plazo de los acuíferos, especialmente en un contexto de menor recarga debido a la reducción de las precipitaciones.

Frente a este escenario,  plantean que la adaptación de la agricultura chilena deberá centrarse en mejorar la gestión del agua.

Entre las medidas que identifican como clave destacan:

  • Modernización de sistemas de riego.
  • Mayor eficiencia en el uso del agua.
  • Mejor planificación del calendario agrícola.
  • Mayor capacidad de almacenamiento hídrico.
  • Desarrollo de sistemas de monitoreo y pronóstico climático.