entrevista
09/09

«Veo con optimismo nuestro proceso empresarial, se ha humanizado, ha crecido en valorar el bien común»

Abrirse a la transición implica riesgo, hay varios grupos de empresas y empresarios, adversos y proclives a la exploración, dice en esta entrevista a ESGHOY el consultor de empresas y socio de Positive Change, Juan Carlos Obrador.

Juan Carlos Obrador es socio de Corporation for Positive Change Latin America, consultora que trabaja en el desarrollo de culturas empresariales, estrategias de negocios y excelencia operacional. Se auto define como «change maker», que es «alguien que propone un proceso transformacional y despierta curiosidad que lleva a explorar nuevas posibilidades», nos explica.

Trabaja y ha trabajado con multinacionales y empresas locales de distinas industrias del mercado nacional, tales como minera,  farmacéutica y transporte naviero, generando propósito y una épica, dice, «que active la energía, las pasiones y la colaboración de los colaboradores». Desde esa tribuna, lo invitamos a analizar la nueva forma de hacer negocios que demanda el planeta.

¿Qué es hoy ser un change maker?

Es alguien que propone un proceso transformacional que no solo impulsa el cambio, sino que también despierta la curiosidad y el deseo de explorar nuevas posibilidades. Un change maker actúa como un catalizador que integra perspectivas diversas para ampliar la conciencia y el impacto positivo dentro de los ecosistemas empresariales, promoviendo un cambio que es sostenible y beneficioso para todos.

¿Cuál es su definición de «transformación» en el contexto de una empresa?

La transformación implica un cambio profundo de identidad a nivel personal y organizacional. Es un proceso ontológico donde pasamos de un estado de ser «A» a un estado de ser «B». Este giro identitario permite ver aspectos nuevos y, con esta nueva conciencia, es posible emprender nuevas acciones, valorar desde una perspectiva más amplia y obtener resultados que antes no eran imaginables. En Positive Change, vemos la transformación como una herramienta para crear valor, impulsada por una conciencia expandida y un propósito claro.

¿Cuál es la realidad de las empresas en Chile? ¿Se están subiendo al carro de la transformación que se requiere para los nuevos tiempos?

Existen diferentes grupos de empresas y empresarios en este contexto. Abrirse a la transformación conlleva riesgos, lo que naturalmente divide a las empresas en dos grupos: las adversas al cambio y las que están dispuestas a explorar nuevas posibilidades. Sin embargo, veo con optimismo nuestro panorama empresarial. Las empresas chilenas han comenzado a humanizarse, a valorar el bien común y a asumir los cambios necesarios para adaptarse a los nuevos tiempos. Aún falta narrar más historias de éxito para inspirar a otras a seguir este camino.

¿Cuáles son las claves de esa transformación? ¿Dónde estamos más desafiados?

Esta es una pregunta compleja, pero podemos identificar algunos puntos clave que actúan como «puntos de acupuntura» en la transformación, como diría Otto Scharmer. Primero, la estrategia: asegúrate de que todos en la organización comprendan y estén comprometidos con un número reducido de prioridades estratégicas. Segundo, cultura organizacional: reflexiona sobre si la cultura actual es adecuada para enfrentar los desafíos de hoy. Y tercero, procesos: revisa y mejora los procesos para alinearlos con la nueva dirección estratégica. Estos tres focos son los mínimos necesarios en cualquier proceso transformacional.

¿Cómo se logra generar propósito y una épica que active la energía y el sentido en los trabajadores?

Involucrando a los trabajadores en la construcción del propósito. La gente cuida y se compromete con lo que ayuda a crear. Cuando los empleados sienten que sus voces son escuchadas y que su participación es esencial para definir el rumbo de la empresa, se activa una energía colectiva que potencia la realización del propósito compartido y fortalece la cohesión interna.

¿Qué significa la humanización del trabajo y qué rol está jugando hoy en las empresas?

Humanizar el trabajo significa poner el foco en todo aquello que la inteligencia artificial no puede hacer: crear, valorar, intencionar y realizar en conexión con otros. Hoy, la humanización del trabajo juega un rol crucial al redefinir las relaciones laborales y la forma en que valoramos el trabajo humano. En un entorno donde la tecnología avanza rápidamente, las empresas que logran humanizar sus procesos serán las que realmente innoven y prosperen, al dar un sentido profundo y un propósito claro a lo que hacen.

¿Qué tendencias vislumbras en el futuro acerca del desarrollo de culturas empresariales y excelencia operacional?

Veo que las culturas organizacionales se basarán cada vez más en valores de libertad, respeto y búsqueda del bien común. Estos valores serán fundamentales para atraer y retener talento, convirtiendo a las empresas en laboratorios de aprendizaje y generación de conocimiento. La cultura de la innovación permanente será tan esencial como respirar, permitiendo a las organizaciones adaptarse y prosperar en un entorno en constante cambio.

¿Cómo crees que las empresas deben adaptarse para seguir siendo competitivas en un entorno de negocios en constante cambio?

La clave está en observar continuamente la realidad, tanto interna como externa. La capacidad de adaptarse y anticiparse a los cambios depende de una observación aguda y constante, acompañada de la flexibilidad para ajustar estrategias y procesos en respuesta a nuevas circunstancias. Además, desarrollar la conciencia y la capacidad de los líderes para integrar perspectivas diversas permitirá a las empresas mantenerse competitivas y relevantes.

¿Qué consejo darías a los líderes empresariales que buscan iniciar un proceso de transformación en sus organizaciones?

Primero, les preguntaría: «¿Qué buscas crear?» Esta pregunta conecta directamente con la intención y es crucial para que los líderes se alineen con su propósito más profundo. Una vez que esto esté claro, les recomendaría que se retiren con su equipo durante dos o tres días, en un ambiente relajado, para co-iniciar el proceso transformacional, asegurándose de que todos los involucrados estén alineados con la visión y comprometidos con el camino a seguir.

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