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23/04

Una visita que dejó huella: la inédita sustentabilidad del Papa Francisco en Chile

Por primera vez en la historia, una visita papal integró un plan de sustentabilidad con compromisos sociales, económicos y ambientales. La experiencia chilena marcó un precedente para eventos religiosos a nivel mundial.

En enero de 2018, la visita del Papa Francisco a Chile no solo congregó a más de 1,6 millones de personas, fue la primera en el mundo que incorporó un plan de sustentabilidad integral, fijando un precedente inédito para eventos masivos de carácter religioso.

Con el lema “Mi paz les doy”, la visita apostólica no solo marcó el inicio de una renovación en la Iglesia chilena, visibilizando temas dolorosos como los abusos sexuales y la exclusión social. También significó un ambicioso esfuerzo por integrar criterios sociales, ambientales y económicos a su organización.

Según el Reporte de Sostenibilidad y Cuenta Pública, iniciativa fue impulsada por la Conferencia Episcopal y liderada por un equipo de laicos, religiosos y expertos que conformaron un Comité de Sustentabilidad, se logró una reducción del 77% en generación de residuos respecto de eventos similares, se recicló un 15% del total generado y se compensaron 3.350 toneladas de CO₂, logrando un balance 100% carbono neutral.

La participación fue masiva: más de 20.000 voluntarios, mayoritariamente jóvenes, colaboraron tras un proceso formativo que promedió ocho horas por persona. Además, se elaboró un Manual del Voluntario Papal con enfoque en inclusión y servicio.

“La sustentabilidad fue una convicción. Nunca antes se había hecho algo así, y sin pretender ser ejemplo, quisimos trabajar humildemente por una visita con más respeto por la casa común y por la dignidad de las personas”, explicó Javier Peralta, director ejecutivo de la visita, en entrevista para el reporte.

Desde una mirada económica, se recaudaron $6.564 millones a través de donaciones y el 71% de los egresos se destinó a pagos a proveedores. Los excedentes, equivalentes a $749 millones, fueron donados a siete fundaciones sociales. Todo esto fue detallado en una cuenta pública voluntaria.

La visita, sin embargo, no estuvo exenta de tensiones. A los pocos días del evento, el Papa ordenó una investigación inédita por casos de abuso, iniciando un proceso de reparación que transformó el sentido histórico de su paso por Chile. “La dignidad se contagia”, expresó Francisco al reunirse con mujeres privadas de libertad, una de las múltiples actividades sociales que incluyó su agenda.

A seis años de aquel evento, la experiencia chilena sigue siendo única. No solo por haber marcado un punto de inflexión en la historia reciente de la Iglesia, sino también por realizarse desde la coherencia con los principios del desarrollo sostenible.

Aquí puedes leer el reporte que se hizo en 2018

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