Diálogos Sostenibles
19/05

Ximena Vial de Quest Capital: «La sustentabilidad sin capital, queda en una bonita intención»

La experta en inversión de impacto admite que el gran desafío de esta industria en Chile es "escalar". "Los grandes problemas requieren grandes capitales y los grandes capitales los tienen los grandes inversionistas, que son los fondos de pensiones. Eso le va a dar la sofisticación necesaria para que esto vaya siendo un modelo mucho más elaborado, mucho más rentable, más atractivo en general".

Ximena Vial, es socia de Quest Capital. Ingeniera comercial y Master of Science de la Universidad Los Andes.  Está a cargo del Fondo Quest Inversión de Impacto. Es directora del capítulo chileno del Global Steering Group for Impact Investment (GSG Nab Chile), la agrupación que busca impulsar esta industria en el país.

En este Diálogos Sostenibles admite que estas inversiones están llenas de mitos y asume que, parte de su labor, tiene que ver con educar. Se trata de una industria que en el mundo ya superó los trillones de dólares y que en Chile aún es de nicho.

¿Qué es una inversión de impacto?

Lo primero es que estamos enmarcados dentro del paraguas de la inversión sostenible, que es toda aquella que considera más variables que las meramente financieras. Y esto tiene una lógica, porque si uno piensa en cómo nos hemos venido desarrollando como economía y como humanidad, todos esos avances, que han sido muy positivos, también han dejado desafíos que debemos abordar. Esto demanda un desarrollo más sostenible, pero para ello, se necesita capital. Es imperativo que existan las finanzas o inversiones sostenibles que intervengan en este desarrollo. Porque sin capital, todo queda en una bonita intención. Al final, el capital es lo que mueve las economías y desarrolla o hace prosperar ciertas industrias.

Esto tiene sentido cuando uno ve las problemáticas actuales, desde temas de salud, educación, hasta medioambientales, que hoy son lo más fácil de vislumbrar. Vemos a un Estado gastando millones de dólares en tratar de resolver estos problemas, y también a un tercer sector, muy loable en su intención, que trata de aportar en esto. Pero quien realmente tiene el músculo es el sector privado, y la combinación de estos actores permite que la resolución de problemas sea mucho más efectiva.

Es en ese nicho donde la inversión de impacto surge como un enfoque o estrategia de inversión que busca, sin sacrificar rentabilidad para el inversionista, resolver y ser parte de esas problemáticas que nos afectan tanto como sociedad como medioambientalmente. Esa es la definición, en resumen.

¿Podrías dar ejemplos concretos de las inversiones que ustedes están manejando?

Me gusta comenzar con un contra ejemplo. La creación de empleo, por ejemplo, es siempre mencionada como un impacto tremendo para la sociedad. Y, evidentemente, es positivo, pero es parte del core de una operación. Necesitas empleados para poder funcionar como empresa, como negocio, como compañía. Por lo tanto, es un subproducto, no es lo que guía tu accionar.

Lo que hace la inversión de impacto, en concreto, es enfocarse en empresas cuyo core de negocio es resolver un problema. Por ejemplo, una compañía que busca eliminar plásticos de la sociedad, si tiene eso en su core de negocio y toda su cadena de valor lo empuja en esa dirección, entonces tiene sentido y lo hace sostenible en el tiempo. Recuerden que todo lo relacionado con la sostenibilidad, si no está en tu core, a la primera señal de crisis, se va.

Agrega:

Otro caso que me gusta mucho mencionar es el déficit habitacional y la inclusión social. Es un hecho que ha venido escalando, no sólo en términos cualitativos, sino ahora también cuantitativos. Faltan viviendas, falta oferta. En nuestro fondo Quest Inversión de Impacto, estamos innovando con Bydepa, una proptech que compra y vende departamentos usados, mejorándolos y arreglándolos en zonas céntricas de Santiago. Una persona que se adjudica un subsidio habitacional tiene muchísimos problemas para hacer uso de él cuando se trata de viviendas usadas. Es un proceso tremendamente complicado poder vender un  departamento a alguien con subsidio.

Es como ser un proveedor del Estado, finalmente.

Exacto. Hay una oferta que quiere solucionar el déficit habitacional, pero requiere innovación, creatividad y el músculo del sector privado para que haga estos puentes y resuelva estas problemáticas. Estamos armando un piloto, y si lo escalamos, podemos resolver problemáticas concretas y grandes a nivel nacional.

Desconocimiento

¿Cuán desarrollado está este modelo de inversión de impacto en Chile?

Es un nicho; en Chile todavía es pequeño, y eso es porque viene acompañado de mucho desconocimiento. Nosotros, desde el Global Steering Group (GSG), donde estamos todos los que hacemos inversión de impacto, vemos que nuestra primera labor es justamente dar a conocer y explicar este enfoque, porque está lleno de mitos. Uno de ellos es que la inversión de impacto o las inversiones sostenibles, en general ,son filantropía, lo cual no es cierto. Es un mito que estamos tratando de desmantelar.

¿Hoy es competitiva en términos de rentabilidad con otros instrumentos?

Hay enfoques diferentes. Algunos privilegian el impacto sobre la rentabilidad, mientras que otros buscan maximizar la rentabilidad sin sacrificar el impacto. Nosotros, en Quest Inversión de Impacto, estamos apostando a una rentabilidad competitiva porque creemos que ese es el modelo sostenible. Porque, ¿cómo atraigo yo a un inversionista institucional si no le ofrezco rentabilidad cuando su deber fiduciario es hacer dinero?

 ¿Y quién está invirtiendo en este tipo de instrumentos en Chile?

Hay familias que ya están familiarizadas con estos conceptos, especialmente aquellas con una mirada hacia Europa o Estados Unidos, donde estas ideas están más desarrolladas. También hay institucionales curiosos, pero que están todavía muy cautelosos. Nosotros ya tenemos a Confuturo, una gran compañía de seguros en Chile, en nuestro comité de impacto, lo que es muy positivo. También vemos a la nueva generación de familias que están cambiando un poco los portafolios de sus padres o abuelos para empezar a incursionar en este tipo de inversiones.

Chapa verde

¿Cuánta plata mueve en el mundo este tipo de inversión?

Ha pasado el trillón de dólares a nivel mundial, pero siempre es difícil magnificarlo porque existen varios enfoques. A menudo me confunden con ESG, y yo siempre digo que ESG es una herramienta más que una estrategia de inversión sostenible. Además, hoy es muy atractivo ponerse la «chapita verde», pero no todas las inversiones que se etiquetan como sostenibles realmente lo son.

En ese contexto, ¿falta regulación en Chile?

Falta una buena taxonomía, que está en elaboración, para poder definir qué es qué. Espero que esa regulación vaya en pos de incentivar más que penalizar. Creo que estas temáticas van de la mano con cambios culturales, y la regulación puede ayudar, pero también es importante culturizar y dar a conocer estos enfoques.

¿Cuáles son, desde tu perspectiva, los sectores más atractivos para este tipo de inversiones?

Todo lo relacionado con el medio ambiente, como el desarrollo de energías renovables y la agricultura sostenible. Estos sectores tienen indicadores más fáciles de demostrar y son más evidentes en cuanto a su impacto. Sin embargo, cuando hablamos de desarrollo e inclusión social, los modelos son mucho más elaborados y requieren de un análisis más profundo.

¿Quiénes lideran en el mundo en este tipo de inversión?

Los europeos, sin duda. España, Inglaterra, Alemania, y Suiza están bastante avanzados. Acá en Chile, sin embargo, tenemos que salir a explicar mucho de qué se trata esto y los beneficios de hacerse cargo hoy.

 ¿Y cómo ves la realidad de las empresas en Chile en este sentido?

Las grandes empresas lo tienen cada vez más incorporado, al menos en términos de divulgación. Pero hay una deuda con la cadena de valor. Las empresas saben que deben incorporar estos aspectos porque el mundo de las inversiones está mirando, y si no lo hacen, no van a poder levantar capital. Además, se han ido sofisticando y comprendiendo que son riesgos a observar e integrar como parte de sus procesos de inversión. No me imagino que un  inversionista no esté mirando cómo le pegan los riesgos sociales a todas las empresas que están en la octava región, es como súper evidente, o cómo le pega a Enel el cambios climático, o sea, son riesgos que son ya intrínsecos.

¿Estamos frente a una nueva forma de hacer negocios?

El nuevo entorno competitivo te lo está exigiendo y yo creo que van para allá y eso empuja, evidentemente, a toda la cadena de valor para atrás, a las pymes. Veo que la inversión de impacto se da mejor incluso en las pequeñas y medianas empresas, y te diría que está muy bien gestado en el mundo venture capital, con las startups, porque lo traen súper incorporado.

¿El principal desafío de la inversión de impacto en Chile?

Escalar, escalar. Creo que los grandes problemas requieren grandes capitales y los grandes capitales los tienen los grandes inversionistas de estas economías, que son los fondos de pensión, y eso le va a dar la sofisticación necesaria para que esto vaya siendo un modelo mucho más elaborado, mucho más rentable, mucho más atractivo en general.

¿Y qué tiene que pasar para que eso suceda?

Va a tener que haber un cambio regulatorio, diseñar un instrumento, un fondo de fondo grande que les permita ingresar, hoy día están súper limitados, no es que haya  mala voluntad, están muy limitados por restricciones, por algunos decretos. Entonces, habiendo esos cambios, ya a algunos se les desenreda. Y habiendo más historia de rentabilidad positiva, competitivas,  se empieza a hacer más fácil. La oferta y demanda se tienen que ir moviendo de forma ágil,  uno depende del otro, entonces es un poco lento al principio, por eso los fondos que estamos operando , tenemos que hacer muy bien la pega. Tener buenos indicadores, ser transparentes, buscar rentabilidad, ser súper cuidadosos con todos los gastos, para que realmente se pueda aprobar la tesis de que impacto y retorno sí pueden ir de la mano.